En la primavera de 1981 se detectó el primer caso del síndrome del Aceite Tóxico, por el consumo de aceite de colza destinado a uso industrial. Treinta años después son 20.000 los afectados por la intoxicación, aquejados de graves daños neurológicos e insuficiencia respiratoria. Las transferencias sanitarias y el progresivo olvido han hecho desaparecer las unidades específicas de atención a estos pacientes.

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