Los hechos acaecidos son los siguientes:

I.- El paciente venía tomando el medicamento Rifater para el tratamiento de su tuberculosis.

II.- En la revisión del día 20 de noviembre se le cambió el medicamento por otro que contenía el mismo principio activo (rifamicina), no informándole de los posibles efectos secundarios descritos en la ficha técnica del medicamento ni programó revisiones oftalmológicas regulares para detectar, precozmente, posibles complicaciones a ese nivel.

III.- El paciente consultó con su Médico de Atención Primaria por alteraciones visuales. Le recetó Vitamina B (claramente relacionada con la visión) y le remitió al oftalmólogo, quien no apreció nada irregular.

IV.- El 13 de mayo de 2010, un oftalmólogo privado le diagnosticó Neuritis óptica Bilateral relacionada con el uso de Rifamicina.

 

El Magistrado del Juzgado número 1 de Toledo, estimó los argumentos de la Asesoría Jurídica de AVINESA, y condenó a la Aseguradora Zúrich a indemnizar al paciente con la cantidad de 352.062,63 euros, en concepto de daños causados por los servicios médicos del Servicio de Salud de Castilla y León, al no haberse seguido las recomendaciones de la ficha técnica del medicamentos (revisiones oftalmológicas previas y posteriores al suministro del medicamento) así como no informar al paciente de la necesidad de acudir al médico ante la aparición del mínimo síntoma oftalmológico. Todo ello, a pesar de la defensa a ultranza del Médico Inspector de la Administración quien, a pesar del contenido de la ficha técnica del medicamento defendió que se trataba de una recomendación pero no estaban obligados. Un perito judicial puso en evidencia las anteriores conclusiones del Médico Inspector, dando la razón a esta asociación.