El Juzgado de Primera Instancia número 52 de Madrid ha estimado la demanda presentada por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre de una paciente a quien no le fueron realizadas las pruebas pertinentes para detectar la malignidad de una serie de tumores que presentaba en una de las mamas. La afectada afirma que acudía anualmente a la consulta del demandado con el fin de realizarse revisiones ginecológicas, siendo que en la revisión de octubre de 2002, en la mamografía correspondiente se indicaba in fine “… si no es en el discreto mayor número de las mismas y que tienen aspecto de malignidad…”.

Ante tal extremo, no se la remitió a más pruebas, sino que se la convocó para la siguiente revisión al año siguiente que sí se consideró oportuno realizar las “investigaciones” oportunas con el resultado de cáncer, practicándole una mastectomía radical con extirpación del pecho izquierdo y tratamiento de quimioterapia y radioterapia, así como tratamiento psicológico.

El demandado ha negado que sea responsable del cáncer que la paciente ha sufrido en su mama izquierda ya que las patologías cancerígenas escapan al control humano, así, ni la detección, ni las consecuencias del cáncer que sufrió la paciente tienen relación alguna con su actuación profesional.

Durante el proceso se ha afirmado que todos los radiólogos que atendieron a la paciente desde 1999 hasta 2003 y que fueron nada menos que tres especialistas distintos concluyeron en un diagnóstico de “mastopatía fibroquística”, patología mamaria benigna que padecen un alto porcentaje de mujeres y que nada tiene que ver con el proceso cancerígeno que desarrolló la afectada; siendo que las circunstancias en las que se ha ido desarrollando el proceso cancerígeno de esta paciente no han hecho posible un diagnóstico precoz.

Sin embargo, la Sala ha concluido con la efectividad de la responsabilidad del facultativo en el resultado afirmado por la paciente, ya que en el resultado radiológico de la revisión mamográfica correspondiente a octubre de 2002, se hace constar expresamente, después de una descripción del estado, que los tumores que presentaba la paciente tenían aspecto de malignidad. Durante el interrogatorio efectuado al médico radiólogo, éste reconoció la existencia de esta contradicción, pero lo atribuyó a error mecanográfico.

Por otro lado, en las notas del ginecólogo referidas a la evolución de la paciente, se hace constar, también respecto de esta mamografía, la existencia de una discrepancia. Así, también se declara probado que en esta visita se le dijo a la paciente que volviese en tres meses y no lo hizo, pero lo cierto es que a esta incomparecencia no se le puede atribuir ningún efecto.

Para la Sala, es el ginecólogo, quien a la vista de la radiografía y comprobar la expresión “malignidad”, debe remitir a la paciente inmediatamente a las actuaciones correspondientes para evitar procesos dañosos posteriores malignos, y si entendió que había contradicciones, debió recurrir al radiólogo nuevamente para aclaración.

Además, la Sala ha concluido que si las ampliaciones y focalizaciones se hubieran realizado un año antes, el proceso cancerígeno hubiera estado menos avanzado, y los resultados serían más positivos, se hubiese llegado a un diagnóstico precoz del cáncer que presentaba, con mayores posibilidades de recibir un tratamiento también precoz y, por tanto, menos agresivo y con mejores posibilidades de curación.

Por esta razón, la Sala ha estimado la demanda de la paciente, condenando al ginecólogo al pago de una indemnización de 120.000 euros a la afectada.