El Juzgado de Primera Instancia Nº 83 de Madrid ha condenado al pago de una indemnización de 145.561 euros al ginecólogo que atendió a una paciente tras el parto por falta de diligencia en el tratamiento de una hipertensión lo que le produjo una hemiplejía del lado izquierdo.

La paciente tuvo un parto normal en el Hospital de Alcalá de Henares y le fue prescrito por el ginecólogo que atendió el parto un medicamento para facilitar la resituación del útero.

Tras el parto, la paciente acudió al ginecólogo que había llevado los controles del embarazo, distinto al que atendió el parto, presentando un sangrado permanente, dolor agudo de cabeza y unos valores de tensión sanguínea elevados. La solución del ginecólogo para esta situación fue retirar el medicamento que en su opinión podría ocasionarlos y esperar una semana al detectar restos de origen no definido en el abdomen de la paciente por si los expulsaba espontáneamente.

Según los ginecólogos que intervinieron como peritos en la causa, esta solución puede ser acertada en condiciones normales, pero no tanto cuando la paciente presenta restos al tiempo que sangra y aparece hipertensa como nunca consta que lo hubiese sido antes, concluyendo que mantener a una persona con niveles elevados de tensión sanguínea durante más de una semana potencia en gran medida la posibilidad de sufrir un vaso espasmo que concluya con un accidente cerebrovascular.

El Juzgado ha condenado al ginecólogo a indemnizar a la paciente con 145.561 euros en base a la doctrina del daño desproporcionado, puesto que, citando la sentencia, “entre intentar tratar una hipertensión y controlar un sangrado y quedar con una hemiplejía en el lado izquierdo del cuerpo hay demasiada distancia”.