El Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 12 de Sevilla ha admitido el recurso presentado por la Asesoría Jurídica de AVINESA en nombre de la familia de la afectada, que falleció a causa de un edema de pulmón con hipoxia. En el momento de los hechos, la paciente se encontraba institucionalizada en una residencia de ancianos, siendo las enfermeras de la misma quienes dieron hasta tres avisos al servicio de urgencias del hospital de referencia.

El 1 de agosto de 2008 la afectada sufrió un “desvanecimiento con pérdida muscular “, siendo atendida por las enfermeras de la residencia, quienes detectaron saturaciones de oxígeno en sangre arterial de 85 %, cuando lo normal es entre 97 y 100 %, y taquicardias, por lo que ante la sospecha de un fallo respiratorio, avisaron al servicio de urgencias, siendo atendidas telefónicamente por un médico, quien no estimó oportuno desplazarse hasta el centro, y que, sin ver a la paciente, prescribió antibiótico y paracetamol, fármacos para la fiebre pero inoperantes para la falta de oxígeno que sufría.

A las cuatro de la mañana, ante el empeoramiento de la paciente, las enfermeras volvieron a avisar al médico, quien en las mismas circunstancias prescribió “a voleo” (según palabras del perito) oxígeno al 2%, consiguiendo que ascendiera el porcentaje de oxígeno en sangre, pero no lo suficiente para el bienestar de la afectada.

A las 8’30 de la mañana se volvió a avisar al servicio de urgencias, puesto que la paciente seguía taquicárdica, disneica, con una temperatura corporal de 37,4 y oxígeno al 88 %, siendo la respuesta que pasarían cuando se pasaran por Sorihuela (lo que estaba previsto para las 11 de la mañana), y que avisasen en caso de que empeorara.

A las 9 de la mañana volvió a ser atendida por la enfermera, sin embargo no respondía a estímulos, tenía cianóticas las extremidades superiores e inferiores, boca, cuello y orejas, estaba fría y muy pálida. Se le puso oxígeno, pero se consideró inútil realizarle RCP, por lo que se avisó de nuevo al médico, quien acudió en 10 minutos al calificarse el hecho de prioridad 1, certificando el fallecimiento a las 9’30 de la mañana.

Durante el procedimiento ha quedado acreditado, que el médico que no estimó oportuno desplazarse hasta la residencia no tuvo ningún otro aviso que fuera prioritario, de hecho no existe actividad alguna registrada de esa noche.

Además, el perito ha explicado que las taquicardias, disnea y desaturación de oxígeno en la sangre arterial debieron hacer sospechar al médico un fallo respiratorio agudo, debiendo considerarse como emergencia prioritaria 1 a valorar personalmente por el médico (el único acreditado para diagnosticar), que pudiera haberla derivado a urgencias del centro hospitalario para realizar una RX de tórax que hubiera detectado el edema de pulmón con hipoxia que sufría.

Asimismo, el dictamen médico del servicio de aseguramiento y riesgo del SAS ha apreciado injustificada la inasistencia del médico ante un “peligro grave y manifiesto para la salud”.

Por todo ello, el Juzgado ha considerado que la paciente no recibió la atención médica adecuada al serle denegada pese a recibir el servicio de urgencias hasta tres avisos de las enfermeras que la atendían en la residencia de ancianos en la que se encontraba.

De esta manera el SAS ha sido condenado al pago de una indemnización de 52.838,11 euros a la familia de la fallecida.