El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha estimado el recurso contencioso-administrativo interpuesto contra la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid (SERMAS), por parte de la Asesoría Jurídica de AVINESA, por el fallecimiento de una paciente a consecuencia de un error y retraso en el diagnóstico.

La paciente acudió al Centro de Salud las Olivas en el mes de Enero de 2008 en dos ocasiones, aquejada de tos, sensación de angustia y dificultades para tragar, siendo diagnosticada de trastorno de somatización. A pesar de que durante el verano de 20008, la paciente acudió en otras tres ocasiones al citado centro -ya que no mostraba mejoría y seguía padeciendo crisis de angustia, llegando incluso a no tolerar el agua- su médico mantuvo el diagnostico de trastorno por somatización.

Ante un estado de empeoramiento y una severa pérdida de peso, la paciente acudió de urgencias al Hospital del Tajo el 8 de septiembre, donde, sin profundizar en los síntomas que mostraba, fue dada de alta a su domicilio. Tras la insistencia de la paciente a su médico de cabecera para que la derivara a un médico digestivo; finalmente fue vista por el Digestivo a finales de Diciembre de 2008, en el cual, tras el correspondiente estudio, le fue diagnosticado de Adenocarcinoma de Esófago.

La paciente estuvo recibiendo tratamiento de quimioterapia durante el año 2009, resultando finalmente la enfermedad incurable en fase terminal; falleciendo finalmente en Mayo del año 2010.

El Tribunal ha considerado que en el presente caso ha quedado acreditado una pérdida de oportunidad de la paciente, al no haberla derivado en las primeras consultas a los servicios de digestivo, con independencia de la derivación a los servicios de psiquiatría, debido a la depresión moderada que padecía. Tal y como se ha puesto de manifiesto, la paciente acudió en varias ocasiones al Centro de Salud las Olivas, en el cual ni le fue realizado un correcto interrogatorio, ni fue derivada a los especialistas del aparato digestivo. En este sentido considera el Tribunal que si bien no puede declararse la existencia de una mala praxis, si puede deducirse una pérdida de oportunidad.