El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha condenado al Servicio Madrileño de Salud a indemnizar a un paciente por los daños y perjuicios sufridos como consecuencia de la intervención quirúrgica que le fue practicada en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid, con la ausencia de información de las características de la intervención, así como la ausencia de consentimiento a la misma.

Al paciente le fue practicada una intervención quirúrgica para la cual no habría prestado su consentimiento. En concreto, le fue implantada una prótesis total de rodilla cuando se le había informado que se le iba a practicar una osteotomía tibial.

Expresa que el día 16 de septiembre de 2008 firmó el consentimiento informado para osteotomía tibial. El día 13 de febrero de 2009, se le realizó la intervención, pero en vez de practicarle la osteotomía tibial, se le implantó una prótesis total de rodilla; hecho conocido por el paciente en la sala de recuperación. Todos los especialistas que previamente vieron al paciente le recomendaron la realización de una osteotomía tibial, ya que esta alternativa no es definitiva ni cierra el paso a futuras alternativas. No obstante, el traumatólogo decidió(sin pedir su consentimiento y sin aportarle información alguna acerca de los riesgos que entraña una intervención de semejantes características)implantarle una prótesis total, solución que es definitiva e irreversible.

El paciente comenzó a padecer ansiedad por lo sucedido, así como problemas para conciliar el sueño. En la actualidad padece serios problemas derivados de la intervención quirúrgica, lo que le impide ser útil para el desarrollo de actividades cotidianas tales como subir o bajar escaleras.

Lo más relevante de este caso es la cuestión relativa al consentimiento informado. El paciente no prestó su consentimiento de forma escrita para la realización de la citada intervención quirúrgica, ni tampoco fue informado previamente a través de otro medio, ni si quiera de forma verbal.

En este sentido, el Tribunal ha declarado que la ausencia de información al paciente de una intervención de las características referidas, y la ausencia de consentimiento a la misma, constituyen una mala praxis médica, dado que suponen una lesión al derecho de autodeterminación del paciente, a quien le corresponde decidir acerca de la realización o no de una intervención quirúrgica como la que le fue realizada.