El Juzgado de Primera Instancia número 49 de Barcelona ha estimado la demanda presentada por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre de una menor que fue intervenida quirúrgicamente para solucionar el astigmatismo y la hipermetropía que padecía y que no obtuvo ningún resultado.

El 30 de octubre de 2002 la afectada fue intervenida mediante cirugía refractiva, siéndole prescritos al día siguiente colirios y corticoides al sufrir inflamación del ojo izquierdo tras la intervención.

Transcurrido un mes de la operación, la paciente no presentaba expresión en el ojo inflamado, necesitando alumbrar la pantalla del ordenador, no viendo bien la pizarra en el colegio, etc., por lo que acudió a revisión, observando el facultativo que la atendió un problema de circulación de retinas, por lo que le fueron prescritas varias sesiones con láser y tratamiento oral para fortalecerlas.

Sin embargo, la sintomatología se iba agravando y el facultativo no atendía a las llamadas de los padres de la menor, por lo que acudieron a otra médico, que le diagnosticó desprendimiento de retina, teniendo que ser intervenida en otras dos ocasiones. Actualmente, la afectada ha perdido un 30% de agudeza visual y tiene el mismo número de dioptrías que tenía antes de la intervención quirúrgica.

La juez ha declarado falta de lex artis ad hoc, puesto que no consta que se hiciera exploración previa a la intervención, además de que la cirugía retractiva resulta desaconsejable a pacientes menores de 18 años y la afectada tenía 15 cuando se realizó la intervención.

Por ello, la Sala ha condenado a la aseguradora del facultativo al pago de una indemnización de 24.155,31 euros, siendo 3.155,31 en concepto de devolución de la cantidad que pagaron los padres por la intervención, y el resto en concepto de “pecunia doloris” por haber aplicado una técnica no aconsejable por la edad de la paciente y la patología que no le fue diagnosticada previa a la cirugía.