La Audiencia Nacional ha estimado el recurso presentado por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre la familia de un paciente que falleció a causa de una hemorragia cerebral, después de haber acudido en varias ocasiones a los servicios médicos.

El paciente, de 77 años edad, acudió a su médico de cabecera por presentar cuadro catarral y opresión precordial, para lo que se le prescribió antibiótico y analgésico. Ante la persistencia de los síntomas, el paciente acudió al día siguiente a la misma consulta desde donde se le remitió al Servicio de Urgencias de la Fundación Jiménez Díaz, centro en el que el paciente estaba siendo controlado por un problema vascular. En la exploración que se realizó en este centro se determinó que el paciente presentaba cefalea occipital y cervical desde hacía más de una semana, con dolor que irradiaba a los hombros y mareo, incluso el dolor le impedía dormir pero no le despertaba. Con todo ello, se le pautó un nuevo medicamento y se le remitió a su domicilio.

Durante los días siguientes el estado general del paciente iba empeorando, y tras una visita de su médico fue remitido de nuevo al servicio de urgencias, donde se indicó que el dolor de cabeza que presentaba podría estar relacionado con una contractura de la musculatura cervical, por lo que fue enviado de nuevo a su casa.

El estado del paciente fue empeorando, llegando a presentar incoordinación motora y somnolencia intensa.

Finalmente, debido a una crisis de hipertensión arterial, el paciente acudió de nuevo a urgencias, y dados los síntomas que presentaba en ese caso (marcha inestable, apraxia discreta, rigidez nucal y papiledema bilateral con Glasgow de 13), se realizó un TAC en el que se apreció “hemorragia intraventricular a nivel de las astas occipitales con dilatación ventricular por hidrocefalia secundaria”. Con este diagnóstico, el paciente fue intervenido, teniendo que permanecer en la UCI los días posteriores a la intervención, presentando distintas incidencias durante su estancia en ese servicio, sufriendo finalmente una parada cardiorrespiratoria que le causó el fallecimiento.

Ha quedado demostrado, que en la primera visita del paciente al servicio de urgencias de la Fundación Jiménez Díaz, por los síntomas que presentaba y la patología que sufría, era muy probable que ya sufriera la hemorragia cerebral que finalmente le causó la muerte, y por lo tanto, que el manejo diagnóstico del paciente en esta ocasión y en su segunda visita a urgencias no fue correcto, retrasando el diagnóstico clínico, el ingreso y el oportuno manejo terapéutico precoz, y que en ninguna de estas dos ocasiones se realizó un fondo de ojo, básico en la valoración de un paciente con cefalea.

Por ello, la Audiencia ha considerado que no se atendió con la diligencia debida por parte de los facultativos que atendieron al paciente, por lo que ha condenado al centro al pago de una indemnización de 110.000 euros a la familia del fallecido.