El Juzgado de Primera Instancia número 69 de Madrid ha estimado la demanda presentada por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre de un paciente que no fue informado de los riesgos que conlleva una extirpación de exceso de prepucio, sufriendo una antiestética cicatriz, curvatura peneana junto a una serie de perjuicios psicológicos. El paciente sufría un cuadro irritativo que no mejoraba, por lo que el facultativo, ahora condenado, le propuso practicarle una circuncisión, intervención indicada para el cuadro que presentaba.

Dicha intervención tuvo lugar el 28 de marzo de 2003, transcurriendo sin ningún tipo de incidencia, así como tampoco se produjo durante el postoperatorio, por lo que el paciente fue dado de alta, acudiendo de nuevo a consulta el 30 de julio de 2003 para revisión prostática, en la cual tampoco se identificó ningún tipo de irregularidad.

Sin embargo, el 14 de febrero de 2004 el paciente acudió de nuevo a consulta por sufrir una curvatura dorsal anormal del pene y cicatrización anómala de la circuncisión, identificándose durante la exploración una placa fibrosa dura y una pequeña irregularidad en la cara anterior del área del frenillo, diagnosticándose enfermedad de Peyronie, ya que la curvatura era producida por la existencia de una placa de ateroma, síntoma de la citada enfermedad.

En base a la pericial aportada durante el proceso, la Sala ha decidido que no ha habido mala praxis en la intervención realizada al paciente, sin embargo, sí ha existido en cuanto a la falta de información, puesto que no consta la existencia de un documento de consentimiento informado firmado por el paciente en el que se le informe de los concretos riesgos derivados de la intervención, no habiendo quedado acreditado que el condenado hubiera cumplido el deber de información al paciente.

Por esta razón, la Sala ha condenado al facultativo al pago de una indemnización de 6.000 euros al afectado.