El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 5 de Sevilla ha estimado el recurso presentado por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre de una paciente a la que hubo que extirparle el pecho por un retraso en el diagnóstico de un cáncer de mama. La afectada había sido intervenida de la misma patología en 1986, cuando contaba con 29 años de edad, siéndole extirpada la mama derecha y recibiendo tratamiento con quimioterapia. Desde entonces había estado acudiendo periódicamente a las revisiones en el Servicio de Oncología del Hospital Virgen del Rocío.

En 1989, en una revisión, fueron detectados pequeños nódulos dolorosos a la palpación, indicando “vigilar”. Sin embargo, las pruebas realizadas al respecto dieron resultados negativos.

Las revisiones posteriores fueron normales, hasta 1998 en que se da constancia de que la paciente “ha recibido tratamiento de fertilidad y ha notado molestias en la mama izquierda”, por ello se realizan una serie de pruebas que no dan unos resultados claros, por lo que se cita a la paciente para la realización de una ecografía.

En las revisiones de 5 de mayo de 1999 y 3 de junio de 2000 se desprenden unos resultados normales, así como en la revisión de octubre de 2000, sin embargo, en esta última, no constan los marcadores tumorales “al haberse accidentado la muestra”, y se solicita nueva muestra por el laboratorio. Por ello, no se obtienen los resultados de estas pruebas hasta el 29 de diciembre de 2001, siendo éstos negativos y citando a la paciente para revisión en febrero de 2003 “si no hay cambios evolutivos”.

Al no sentirse conforme con los resultados, la paciente acude a un centro privado para realizarse una mamografía el 8 de marzo de 2002, en la que se refleja la existencia de una lesión “altamente sospechosa desde el punto de vista radiológico”. Por esta razón, acude al Hospital el 14 de marzo de 2002, que la remite a cirugía con carácter preferente, sin embargo, según el oncólogo que la atiende no se interviene en ese momento porque no hay sospecha de metástasis, sino de neoplasia primaria.

No consta cuando hubiera sido intervenida, porque el 21 de marzo acude de nuevo a la medicina privada con el citado informe de mamografía y con estudio citológico de muestras obtenidas mediante PAAF, que se informa negativo para células malignas (no consta quién ordenó este informe citológico). En la medicina privada, la palpación pone de manifiesto una tumoración dura y se ordena una biopsia. De las pruebas efectuadas se desprende la existencia de un carcinoma infiltrante, grado II multicéntrico, con lesión tumoral y catorce adenopatías, realizándose el 26 de marzo de 2002 masctectomía simple, perdiendo así la demandante la única mama que le quedaba.

Atendiendo a lo señalado en la sentencia, según la ciencia médica el control de mujeres asintomáticas tras un previo cáncer de mama más recomendable pasa por el examen físico y la mamografía anual, máxime dada la edad de la paciente en el año 2001 con 44 años, por lo que recaía sobre los demandados la carga de probar que el control que se llevó a cabo en octubre de 2001 consistente en analítica y radiografía de tórax, era suficiente para afirmar que a dicha fecha no se había iniciado la tumoración que informó la mamografía de 8 de marzo de 2002, y por tanto que no fue responsable de la falta de un diagnóstico precoz del tumor que hubiera permitido una intervención quirúrgica menos agresiva, como la que finalmente fue llevada a cabo. No se ha acreditado nada al respecto, por lo que la decisión del fallo ha sido en base a la pericial médica practicada a instancia de la afectada, según la cual hubo retraso en el diagnóstico en el cáncer de mama izquierda de la demandante, y un retraso de entre tres y seis meses en el cáncer de mama disminuye un 12 % la supervivencia de las pacientes como consecuencia de la progresión de la enfermedad, lo que afortunadamente no fue el caso, ya que se informó de una intervención satisfactoria.

Por todo ello, la jueza del caso ha decidido condenar a la Administración al pago de una indemnización de 12.000 euros a la afectada.