Dos muertes en el servicio de urgencias de un hospital de Lisboa (Garcia da Orta, en Almada) durante el último mes han llevado al equipo de jefes a presentar su dimisión, al entender que “se han degradado las condiciones de trabajo para atender a los pacientes”, hasta el punto que consideran que no pueden seguir desempeñando sus funciones correctamente.

Este hospital, situado al sur de Lisboa, sirve a una población de más de 500.000 personas. Durante las últimas semanas, su servicio de urgencias ha sido noticia por sus largas filas de espera y en concreto por las dos muertes mientras esperaban para ser vistos por el médico.

La semana pasada fue una mujer de 89 años. La administración del hospital abrió una investigación sobre las causas del fallecimiento y en una nota enviada concluía que no habían detectado irregularidades “ni ninguna situación anómala en el cuidado de la mujer“. Aun así, la paciente tuvo que esperar nueve horas porque las urgencias estaban desbordadas. Era el segundo caso en menos de un mes. El pasado 11 de enero falleció, en el mismo hospital, un hombre de 60 años que tuvo que esperar más de tres horas. En ese caso, la administración del hospital concluyó que “el enfermo padecía una enfermedad grave, con varios días de evolución y un agravamiento súbito, que por su carácter fulminante hizo imposible cualquier procedimiento útil que evitase su muerte”.

Aun así, los médicos del servicio de urgencias han tomado la determinación de presentar su dimisión. El propio presidente del Colegio de Médicos, José Manuel Silva, afirmó ayer, en un congreso de colegas que se realiza en Luanda (Angola) que “en Portugal el Sistema Nacional de Salud ha dejado de cumplir con la Constitución”. Según señala, el responsable es el gobierno y su política de austeridad para cumplir con las exigencias impuestas por la Troika, que ha provocado numerosos recortes en el sector de la sanidad. Portugal fue rescatado en mayo de 2009 y desde entonces han salido más de 6.000 trabajadores del sistema. Los últimos han sido los jefes de las urgencias del Hospital Garcia da Orta. La administración dice que “tomarán las medidas necesarias para corregir la situación” caótica que se ha vivido durante las últimas semanas en las urgencias.

El caso del Garcia da Orta no es único en el país. En diciembre pasado, el Hospital Amadora-Sintra, otra zona residencial muy poblada junto a Lisboa, llegó a registrar tiempos de espera en las urgencias de hasta 24 horas. Desde la Dirección General de Salud explicaron que se debió al pico de la gripe. En Portugal, la espera para poder ser visto por el médico de familia en el centro de salud en muchas ocasiones supera una semana -o incluso un mes- por lo que a los enfermos no les queda más remedio que tener que recurrir a las urgencias, aunque sea por una simple gripe, lo que termina colapsando los servicios de urgencias de los hospitales.

Con los recortes implementados durante los últimos años por el gobierno conservador de Pedro Passos Coelho para cumplir el memorándum firmado con la Troika, la situación de las urgencias portuguesas se ha agravado. Por eso, desde la Plataforma Lisboa en Defensa del Sistema Nacional de salud (SNS) han enviado una carta al ministro de Sanidad, Paulo Macedo, a quien exigen su dimisión, por entender que es el responsable del deterioro del sistema nacional de salud portugués. Portugal salió del programa de ayuda externa “con éxito” en mayo del año pasado, pero ahora se comienzan a sentir con más fuerza los efectos de los recortes impuestos por la austeridad.

Fuente: elmundo.es