El paciente acudió al Servicio de Urgencias de la Fundación Jimenez Díaz el día 16 de enero de 2012 aquejado de un fuerte dolor en su testículo derecho. No se realizaron exploraciones tendentes a descartar la patología más grave en caso de dolor testicular (torsión testicular), como el signo de Prhen, una ecografía doppler y/o la interconsulta con un urólogo.

El día 20 de enero el paciente acudió a su médico de familia del Centro de Salud Casa de Campo manifestando la misma sintomatología. En esta ocasión su médico estableció que los posibles diagnósticos eran “hernia inguinal o varicocele”. No se adoptó tratamiento alguno.

El día 21 de enero regresó al Servicio de Urgencias de la Fundación Jiménez Díaz. Nuevamente, y a pesar de que el tratamiento pautado no surtía efecto, sin realizar una prueba de imagen, ni interconsulta con el Servicio de Urología se procedió al alta del paciente con el diagnostico de “orquiepididimitis” y con una cita para la consultas externas del Servicio de Urología.

El día 24 de enero el paciente acudió a la cita programada con Servicio de Urología de la Fundación Jiménez Díaz. El especialista, tras preguntar asombrado sino le habían hecho una prueba de imagen, ordenó la realización de un eco doppler urgente. A la vista del mismo se estableció el diagnostico de torsión testicular ordenando intervención quirúrgica de urgencia que tuvo lugar ese mismo día. Según se recoge en el folio 49 del expediente administrativo:

“El mismo día 24/01/12 se procede a realizar exploración en quirófano encontrándose, torsión del cordón completa por lo que se realiza orquidectomía derecha y orquidopexia derecha”.

La Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid estimó los argumentos de la Asesoría Jurídica de AVINESA, considerando que «debió realizarse alguna prueba diagnóstica que descartara el diagnostico de torsión testicular, pero no se hizo, ni se derivó al mismo al urólogo de guardia para su valoracion, esperándose a que fuera visto en dicha consulta de especialidad cuatro días después, cuando lo acertado hubiera sido una valoración en urgencias, o en todo caso haber sido citado para esa consulta de urología con mas prontitud»… «En conclusión de todo lo expresado el paciente padecía tal patología (torsión testicular) pero la misma puedo ser tratada con más prontitud habiéndose evitado la extirpación testicular con las consecuencias indeseables que ello conlleva y las secuelas derivadas.

La Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid condena a indemnizar con 28.000 euros al paciente.