El Tribunal Superior de Justicia de Madrid, en su sentencia de 24 de julio de 2007, estima el recurso presentado por la Asesoría Jurídica de AVINESA, con motivo del retraso en la aplicación de tratamiento a un paciente que padecía cáncer de laringe. El afectado fue intervenido quirúrgicamente el 9 de mayo de 2001 en el Hospital “La Paz” por cáncer de laringe, siéndole practicada una laringuectomía parcial y el vaciamiento de los ganglios linfáticos del cuello. La biopsia que le fue practicada reveló que el cáncer infiltraba hasta el cartílago tiroides, no alcanzando el tejido muscular. El paciente fue dado de alta el 4 de junio.

Meses después, el paciente presentó un edema que dificultaba la respiración, por lo que fue nuevamente intervenido el 21 de noviembre de 2001. En el curso de la operación se practicó una traqueotomía de urgencia y se tomaron muestras que, analizadas, reflejaron un “carcinoma epidermoide infiltrante que respeta bordes quirúrgicos”.

El 22 de enero del siguiente año el enfermo acudió a una consulta médica privada en la que se diagnosticó la recidiva del tumor. Esta circunstancia fue comunicada al servicio correspondiente del Hospital “La Paz”, que el 4 de febrero practicó con carácter de urgencia otra operación en la que se llevó a cabo una laringuectomía total y una punción traqueo-esofágica primaria.

En una cuarta intervención quirúrgica realizada el 16 de abril para la corrección de una fístula, se detectó un nódulo que estaba infiltrado por el carcinoma. El paciente fue dado de alta el día 3 de mayo, siendo citado para recibir radioterapia el siguiente día 30.

En el presente caso se han dado irreconciliables posturas entre la Inspección Médica y los distintos peritos intervinientes, decantándose finalmente la Sala por las manifestaciones del perito judicial por ofrecer mayores garantías de imparcialidad y objetividad, y porque su informe resulta plenamente coherente y razonable. Por tanto, la Sala ha visto posible estimar suficientemente probado que el paciente debería de haber recibido tratamiento radioterápico complementario al quirúrgico después de la primera intervención, y esta omisión determinó una evolución del proceso canceroso menos favorable de la que hubiera producido la aplicación de dicha medida terapéutica.

De esta manera, el hospital condenado deberá indemnizar al paciente con la suma de 20.000 euros por los daños y perjuicios sufridos.