La Audiencia Provincial de Palma de Mallorca ha estimado el recurso presentado por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre de una paciente que fue infectada en 1989 del VHC tras una transfusión sanguínea en la Policlínica Miramar.

En septiembre de 1989 a causa de una anemia ferropénica se realizó una transfusión de 2 litros de sangre a la paciente afectada. Al cabo de 40 días, la paciente sufrió un cuadro de ictericia, siendo diagnosticada Hepatitis aguda.

El Hospital alegó que era extraño que esta situación tuviera lugar, ya que de las 4 bolsas de sangre que se utilizaron en la transfusión, 3 donantes fueron localizados, los cuales no tenían la enfermedad. Sin embargo, la Sala, y según esta alegación, ha entendido que basta con que la cuarta bolsa estuviera contaminada para infectar a la paciente con el VHC, ya que no se pudo localizar al cuarto donante.

Asimismo, también pareció extraño a la defensa del Hospital que la paciente reclamara pasados tantos años tras la transfusión, pero la Sala también ha replicado esta situación, ya que, según la misma, la afectada se encontraba en el plazo legal, teniendo en cuenta que en estos casos conviene esperar hasta saber cuáles son las consecuencias de contraer la enfermedad, las secuelas y los perjuicios que ello le reporta, así como el despliegue necesario para la obtención de pruebas.

Aunque no se ha podido demostrar si la cuarta bolsa de sangre estaba infectada o no con el virus de la Hepatitis C, todos los informes médicos y periciales aportados al proceso terminan concluyendo que la paciente no estaba infectada en fechas anteriores a la transfusión sanguínea y que la fecha en que pudo ser inoculado el virus se aproxima bastante a la del momento de realizarse dicho tratamiento, por lo que la Sala ha decidido estimar el recurso presentado por la paciente y condenar al Hospital al pago de una indemnización de 24.000 euros por los daños y perjuicios ocasionados a la afectada.