«No tiene ningún sentido ni base científica». El director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), Rafael Matesanz, rechazó ayer de plano la posibilidad de que pueda realizarse con éxito un trasplante de cuerpo entero. Al ser preguntado por EL MUNDO sobre las intenciones del médico italiano Sergio Canavero, Matesanz señaló que ya se han llevado a cabo experimentos de este tipo en animales, concretamente en perros y monos, «pero no han funcionado». Hasta la fecha, explicó el director de la ONT, «por desgracia, no se ha conseguido unir fibras nerviosas entre el cerebro y el cuerpo». De haberlo conseguido, «antes trataríamos las lesiones medulares de los parapléjicos y tetrapléjicos».

Sergio Canavero, el cirujano de Turín que cree en esta posibilidad y que está revolucionando los medios internacionales con sus esperanzadoras palabras, confía en la reunión que tendrá con un grupo de neurocirujanos el próximo mes de junio en Maryland (EEUU). Su hipótesis, estrictamente teórica, se centra en la posibilidad de fusionar la cabeza de una persona que vive con el cuerpo de un donante.

Ante el escepticismo de cirujanos y neurocientíficos, Canavero argumenta para New Scientist cómo sería el procedimiento. Consistiría en enfriar la cabeza del paciente y el cuerpo del donante de manera que sus células no mueran durante la operación. El cuello se cortaría a través de los vasos sanguíneos y la médula espinal con un cuchillo afilado excepcionalmente para minimizar el daño nervioso. Habla de la posibilidad de unir las fibras nerviosas a través de una sustancia llamada polietilenglicol. Sin embargo, no existe evidencia científica de dicho efecto. Si la hubiera, «ya se estaría utilizando polietilenglicol en los pacientes con lesiones medulares», remarca Adolfo Martínez, coordinador de trasplantes del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. «Hoy en día, no es una realidad, es ciencia ficción y estamos muy lejos de que pueda lograrse algo así».

En la actualidad, agrega Martínez, «existen muchas dificultades para recuperar mínimamente la sensibilidad de personas con lesiones medulares». Se están realizando ensayos clínicos con el objetivo de mejorar resultados, precisamente porque no existe nada hasta la fecha que consiga la unión de las fibras nerviosas que van desde el cerebro hasta la médula. Así como en el sistema nervioso periférico las células Schwann permiten la regeneración de sus nervios, «en el sistema nervioso central no existen y, por lo tanto, los nervios lesionados no crecen», explica Luis Landín, del servicio de Cirugía Plástica, Reparadora y Grandes Quemados del Hospital Universitario La Paz de Madrid y que ha trabajado con Pedro Cavadas, de fama internacional por sus éxitos en trasplantes de extremidades y de cara.

Se puede decir que la propuesta de Canavero «es una broma de mal gusto», comenta Adolfo Martínez. En la misma línea apuntan Matesanz y Landín, . Su teoría está descrita en condicional en un artículo que incluye supuestos no demostrados, como que las corrientes eléctricas ayudan a que los nervios crezcan. «Ya se ha visto que este sistema no hace que los nervios se regeneren», al igual que no hay evidencia científica sobre el papel del polietilenglicol en el crecimiento de los nervios, expone Landín.

Este experto incide en que, en el plano teórico, el resultado de este trasplante (cuyo nombre ténico es trasplante cefalosomático) sería un paciente tetrapléjico, precisamente por la imposibilidad actual de unir los millones de millones de fibras nerviosas que tiene la médula. «Es puro delirio», señala el director de la ONT. Como a día de hoy no es viable, la disección de la médula espinal anterior a este trasplante ocasionaría un paciente tetrapléjico. «Lo que le aportaría el cuerpo donado es la función digestiva (se alimentaría a través de una gastrostomía, mediante sonda en el estómago), coronaria y respiratoria (con soporte técnico), que no dependen de la conexión de los nervios».

Con este panorama, entonces, ¿qué sentido tendría este avance? Canavero habla de prolongar la vida de personas afectadas por enfermedades terminales. Landín subraya, en el mismo tono que el resto de especialistas consultados por este periódico, que la hipótesis de Canavero es sólo teórica, sin base científica y sin utilidad alguna. Como señala uno de los comentarios de la noticia generada en The Guardian en la que coinciden los especialistas españoles, «afortunadamente, para la reputación del doctor Canavero, nadie se acordará de esta idea tan absurda». El ABC de cualquier avance científico y médico es la experimentación larga y previa de su eficacia y seguridad en animales, concluye Matesanz.

Fuente: elmundo.es