Fallece a causa de una hemorragia postparto por falta de atención. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía confirma la sentencia de un juzgado de Sevilla que condenaba al Servicio Andaluz de Salud al pago de una indemnización a los familiares de una paciente que falleció tras sufrir una hemorragia post parto por retraso en la atención dispensada.

En el mes de abril del año 2001, la paciente fallecida se encontraba embarazada de su tercer hijo, y fue ingresada en el Hospital San Juan de la Cruz de la Ciudad de Úbeda (Jaén), con un cuadro de placenta previa sangrante. Al día siguiente de ser ingresada, recibe el alta hospitalaria. Sin embargo, en fechas sucesivas, el cuadro sigue con complicaciones que determinan la realización de una cesárea.

El estado de la mujer empeora progresivamente, lo que provoca su traslado al Hospital Universitario de Jaén, donde, tras diversas incidencias, y como consecuencia de un proceso irreversible de deterioro, fallece el 20 de mayo siguiente.

El Tribunal comparte la argumentación de la sentencia del Juzgado que llevó el caso previamente, en cuanto a la existencia de un nexo entre el fallecimiento de la paciente y la actuación de los facultativos que la atendieron, ya que, para el Tribunal “la buena praxis médica no ha sido observada”.

En el momento de dictar sentencia, la jueza del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 5 de Sevilla, estimó la existencia acreditada de un daño antijurídico desproporcionado entre la intervención precisa (cesárea por placenta previa) y el resultado de fallecimiento final de la paciente. Considerando también la existencia de nexo de causalidad entre la atención sanitaria prestada y la falta de control de las hemorragias, puesto que en el informe del perito de parte constaba que cuando apareció la hemorragia vaginal abundante, en el inmediato postparto, se tarda en actuar (el perito dice que estuvo 20 minutos en planta pendiente de valoración, y se le interviene a los 50 minutos) y que como toda hemorragia, la rapidez de la actuación es fundamental para evitar complicaciones, ya que cuando la hemorragia es de gran intensidad y hay además riesgo infeccioso, las posibilidades de que aparezca un trastorno de coagulación son muy elevadas. Si no se realiza la histerectomía antes de que aparezca la coagulopatía, la evolución suele ser fatal, con riesgo de mortalidad del 40-50 %. A ello se unió la sobreinfección bacteriana de muy probable origen hospitalaria que desencadenó la sepsis con fallo multiorgánico y la muerte de la paciente.

De esta manera, y aceptando estas conclusiones de la jueza que estimó el recurso en 2004, el Tribunal desestima el recurso presentado por el Servicio Andaluz de Salud, confirmando la condena de 182.060,71 euros como indemnización a los familiares de la paciente fallecida.