La Audiencia Nacional ha estimado el recurso presentado por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre del hijo de una paciente que falleció a causa de una infección provocada por un catéter implantado para realizarla un drenaje. La paciente acudió al Servicio de Urgencias del Hospital Nuestra Señora del Prado de Talavera de la Reina (Toledo) el 16 de agosto del año 2000 por estado confusional, bradipsiquia, trastorno de la marcha y descontrol ocasional de esfínteres.

Tras realizarla un TAC craneal se detectó un tumor intracraneal, posiblemente meningioma de la hoz, con hidrocefalia asociada y probable edema cerebral. Con este diagnóstico, fue ingresada el Servicio de Medicina Interna pautándose tratamiento antiedematoso con objeto de disminuir la presión intracraneal. Debido a la falta de medios, al día siguiente fue trasladada al Servicio de Neurocirugía del Hospital Virgen de la Salud de Toledo, donde se propone intervención quirúrgica de extirpación de tumoración, sin embargo, la familia rechaza esta opción y se procede a aplicar tratamiento paliativo mediante intervención de derivación ventrículo-peritoneal. Dicha intervención se lleva a cabo el mismo día.

En el transcurso de la operación, tiene lugar un grave incidente, puesto que al introducir el catéter en la cavidad peritoneal se perfora accidentalmente el colon, por lo que se tiene que reparar en la misma intervención este incidente, sin que se recoja en la Historia Clínica más incidentes relacionados con esta intervención.

La evolución del postoperatorio es buena, por lo que se procede a suspender el tratamiento antibiótico y a proponer a la paciente para dar de alta, sin embargo, se observa drenaje de abundante líquido de aspecto seroso a través de la herida abdominal y presencia de fiebre, por lo que ante la sospecha de infección de la herida quirúrgica, se traslada a la paciente a quirófano y se constata que el catéter ha sido expulsado al espacio subcutáneo, acumulándose en éste el líquido de la derivación. Durante la intervención el catéter es repuesto en la cavidad peritoneal y fijado con hilo de sutura. Se pauta tratamiento antibiótico y la paciente permanece ingresada.

En los días siguientes, la paciente evoluciona sin incidencias visibles, hasta días más tarde en que comienza un deterioro evidente, por lo que es evaluada por distintos especialistas y se pauta tratamiento de acuerdo con los síntomas que presentaba.

Sin embargo, la paciente no presenta mejoría, por lo que ante la sospecha de infección de la válvula se traslada de nuevo a quirófano para su retirada y colocación de drenaje ventricular externo. Al día siguiente se decide cambiar el tratamiento antibiótico, pero sigue desfavorable entrando finalmente en estado de coma con signos de complicaciones respiratorias y siendo trasladada a la UCI. A pesar de la vigilancia en este servicio, la paciente fallece finalmente el 3 de septiembre del año 2000.

Atendiendo a los distintos informes médicos aportados al proceso, la Sala ha decidido condenar a la Administración, puesto que ha quedado demostrado, que se actuó en contra de la lex artis al no haber realizado los hemocultivos en el momento en que la paciente comenzó a dar señales de infección, y al fijar el mismo catéter en el momento en que se produjo su expulsión, en lugar de haberlo cambiado por un nuevo catéter estéril, puesto que había estado en contacto con el líquido infectado y con microorganismos gram negativos y anaerobios procedentes del colon, además del retraso en la realización de las pertinentes pruebas diagnósticas, y que al existir perforación del colon se debieron de administrar otro tipo de antibióticos distintos de los pautados en el momento inicial.

Por todo ello, la Audiencia ha señalado la existencia de mala praxis, y ha condenado a la Administración sanitaria al pago de una indemnización de 60.000 euros al hijo de la paciente fallecida.