El Tribunal Superior de Justicia de Madrid, Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección Décima condena a la Comunidad de Madrid y a la entidad aseguradora ‘QBE INSURANCE (EUROPE) LIMITED’ a indemnizar con 70.000 euros a la viuda e hija de un paciente que falleció a consecuencia de una infección de herida quirúrgica y neumonía nosocomial además del retraso en diagnosticar la fractura de la décima vértebra dorsal que presentaba.

 

Los hechos de manera más extensa son los siguientes:

El 1 de marzo de 2009 el paciente sufrió una caída y fue trasladado al ‘Hospital Infanta Sofía’ de San Sebastián de los Reyes, donde tras realizarle una radiografía, se le diagnosticó de contusión     en zona lumbar y se le dio de alta.

Ante el empeoramiento de la situación del paciente, el 4 de marzo de 2009, fue ingresado en el ‘Hospital Clínico San Carlos’ de Madrid, donde se diagnosticó obstrucción intestinal, se le dejó en observación y se le practicó un TAC.

–   El 5 de marzo se le trasladó a la Unidad de Corta Estancia donde padecía fortísimos dolores en zona dorsal.

–   A partir del 16 de marzo empezó a presentar trastornos en la movilidad de la pierna izquierda.

El 23 de marzo se le realizó un TAC completo de columna en la que se identificó una fractura en un platillo vertebral con desplazamiento posterior del bloque superior que condicionaba una gran disminución del calibre del canal raquídeo, así como una fractura conminuta de los elementos posteriores y fractura del arco posterior de la décima costilla. También se le diagnosticó parálisis en miembro inferior izquierdo.

–  El 24 de marzo fue intervenido realizándosele una laminectomía, siendo luego trasladado a la Unidad de Cuidados Intensivos y, al día siguiente a Planta de Traumatología.

–  El 26 de marzo presentó hinchazón en pies, manos y cara.

A partir del día 30 apareció una infección de la herida quirúrgica que precisó desbridamiento en varias ocasiones con implante de un sistema de aspiración y tratamiento con medicación.

En la mañana del 25 de abril, presentaba la tensión y el oxígeno en sangre extremadamente bajos y entró en coma, se le practicó una radiografía de tórax y se detecto un infiltrado pulmonar basal bilateral. Con posterioridad, el paciente padeció varias infecciones en los pulmones en la herida quirúrgica que le llevaron a un shock séptico, que finalmente le llevó al fallecimiento el día 8 de junio.

La Sala concluyó que existió un error de diagnóstico, al centrarse en la zona lumbar a pesar de que el paciente se quejaba de la zona dorsal lo que retrasó el correcto tratamiento de su patología y favoreció que el paciente terminara con una parálisis en miembro inferior.

Por otra parte, el Tribunal entiende que habiendo fallecido el paciente como consecuencia de una infección nosocomial (es decir, cogida dentro del hospital) debe ser la parte contraria quien acredite que el Hospital cumplía todos los protocolos para evitar dichas infecciones. Como no lo hicieron, conluyen que la infección pudo evitarse y, por tanto, que la muerte del paciente debe ser resarcida a sus familiares.

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