Una investigación del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge y de la Universidad de Barcelona ha establecido los patrones epigenéticos, es decir, factores no genéticos del cáncer de mama y también sus consecuencias clínicas.

«Hemos analizado las alteraciones epigenéticas, concretamente la señal química llamada metilación del ADN, presente en 500 tumores de mama y hemos comparado los patrones obtenidos con el comportamiento clínico de estos cánceres», ha explicado el director del Programa de Epigenética y Biología del Cáncer (PEBC) del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (Idibell), el profesor Manel Esteller

El cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres. Una de cada nueve sufre un cáncer de mama a lo largo de su vida.

Los progresos en la prevención y la detección precoz, así como el uso de la quimioterapia después de la cirugía (quimioterapia adyuvante), han conseguido incrementar significativamente la supervivencia en esta enfermedad en los últimos diez años , pero aún queda mucho por hacer, según recoge Idibell.

La identificación de pacientes con cáncer de mama de alto riesgo es clave para saber si una paciente requerirá únicamente la extirpación del tumor o si será necesaria la quimioterapia adicional para estar seguros de la eliminación de las células cancerosas mamarias.

Actualmente, se determinan las mutaciones genéticas y patrones de expresión ya conocidos, pero el rompecabezas de la genética de la enfermedad permanece en buena parte inacabado.

Tipos de tumores de mama sengún el epigenoma

El estudio, que se publica en la revista Molecular Oncology, también recoge que existen dos subgrupos de tumores de mama según su epigenoma -se podría definir como proteínas que dan instrucciones al genoma de cómo actuar-.

«Uno que hemos llamado Epi-Basal, caracterizado por la pérdida de marcas epigenéticas que causa roturas en los cromosomas, y otro que hemos llamado Epi-Luminal B, definido para presentar inactivación epigenética de genes importantes que deberían proteger del cáncer y en estas células alteradas ya no pueden hacerlo», según ha indicado Esteller.

Según señala el investigador lo más destacado del hallazgo es que el subtipo Epi-Luminal B se comporta de forma especialmente agresiva, y está asociado a una supervivencia menor de las pacientes.

«Esto puede ser útil para recomendar que en estos tumores no nos conformemos con la cirugía y determinemos que probablemente será necesario administrar quimioterapia complementaria. Dicho de otro modo, en aquellos tumores con patrón epigenético más ‘benigno’, la cirugía podría por sí sola ser curativa; evitando así los efectos secundarios de la quimioterapia», ha concluido el investigador.

Fuente: rtve.es