Los hechos acaecidos son los siguientes:

I.- La paciente acudía a revisiones y controles mamográficos periódicamente en la consulta privada de un cirujano especialista en mama de Valencia.

II.- En el mes de enero de 2009 se detectó la presencia de un nódulo en la mama derecha en una mamografía de control que se confirmó mediante ecografía mamaria con el resultado de imagen sospecha tipo Bi-rads 4.

A pesar de la recomendación del radiólogo de practicar una punción biopsia con aguja gruesa asistida por vacío el cirujano no consideró oportuno realizar la citada prueba.

III.- En el informe de la mamografía y la ecografía bilateral que se repitieron en el mes de enero de 2010, se insistió en la existencia de una imagen sospechosa de malignidad (Bi-rads 4) que había crecido y la necesidad de una tipificación histológica.

Sin embargo, el cirujano nuevamente hizo caso omiso de la recomendación del radiólogo a pesar de que la paciente acudió a su consulta en los meses de febrero y junio de 2010.

 IV.- En día 16 de febrero de 2011 se realizó una nueva mamografía de control anual, objetivándose una vez más la existencia de una lesión Bi-rads IV B con la misma recomendación de realizar un estudio histopatológico mediante punción-biopsia.

A pesar de haber recibido a la paciente en su consulta el día 21 de febrero de 2011, el cirujano se limitó en indicar que no había visto la ecografía, no dando importancia alguna a los anteriores hallazgos y a los antecedentes familiares oncólogicos de la paciente.

V.- El día 16 de junio de 2011 finalmente decidió consultar con su ginecóloga habitual quien, tras confirmar la existencia de un nódulo duro en la mama derecha a la exploración y leer el último informe del radiólogo, la remitió de forma inmediata a la consulta de otra cirujana que la recibió el día 1 de julio.

Ante las pruebas de imagen facilitadas y una simple exploración física, le solicitó la realización de una biopsia con aguja gruesa y PAAF para confirmar la sospecha de malignidad del proceso tal y como lo había recomendado el radiólogo en reiteradas ocasiones, siendo el resultado de carcinoma ductal infiltrante grado II de malignidad histológica con metástasis en adenopatía axilar derecha.

VI.- A la vista del diagnóstico alcanzado la paciente tuvo que someterse una mastectomía radical modificada con vaciamiento axilar  el día 18 de julio de 2011, necesitando además un tratamiento con quimioterapia adyuvante, hormonoterapia, herceptin y rehabilitación de su brazo derecho afectado por el tipo de operación realizada.

 VII.- El Juzgado de Primera Instancia Nº 99 de Madrid estimó los argumentos de la Asesoría Jurídica de AVINESA, considerando que la actuación del cirujano que atendió a la paciente “resulta absolutamente negligente, pues, tal y como se desprende del informe pericial emitido por el facultativo don Jesús Millán Núñez-Cortés, pudo haber diagnosticado la existencia del tumor en un estado inicial, pues ya en enero de 2009 la mamografía bilateral reflejaba la existencia de imágenes nodulares en mama derecha, así como en la axila, compatibles con ganglios. No resulta discutible que si el referido facultativo hubiere actuado de forma adecuada a la “lex artis” en ese momento podría haber acordado la práctica de las pruebas diagnósticas adecuadas”, concluyendo que “el retraso en el diagnóstico de dos años y medio resulta a criterio del juzgador, y con fundamento en informe pericial, determinante para producir el resultado final, esto es, que la paciente se vio sometida a la extirpación de la mama derecha así como a vaciamiento axilar, con aplicación de tratamiento de quimioterapia y hormonoterapia. Si la actuación médica hubiera sido correcta es claro que el resultado no habría sido el producido, pues el perito manifestó en el juicio que la tasa de tratamiento y curación de un cáncer en su estado inicial es superior al 95%”.

La paciente ha sido indemnizada con 90.000 euros.