El Tribunal Superior de Justicia de Asturias estimó los argumentos del abogado de AVINESA, D. Rafael Martin Bueno, cuantificando la indemnización en 230.980,19 euros, equivalente a secuelas endocrinológicas (panhipopituitarismo) y oftalmológicas (pérdida de visión del ojo izquierdo y estrabismo divergente que ha precisado corrección quirúrgica) irreversibles que presenta un menor consecuencia del error y/o retraso en el diagnóstico de la patología tumoral del ojo izquierdo, sospecha que no se estableció hasta 2 años y 10 meses después de la primera consulta.

Con carácter previo a la presente demanda se tramitó Reclamación de Responsabilidad Patrimonial, formulada contra la Administración Sanitaria del Principado de Asturias, por cuantía indeterminada, que finalizó mediante resolución expresa favorable. La base de la resolución estimatoria consistió en resultar acreditado, mediante informe favorable del Médico Inspector, por el Gobierno del Principado de Asturias que “no se practicaron estudios oftalmológicos completos ni se derivó al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) para ampliar los mismos”, a pesar de consultar al Servicio de Oftalmología “por pérdida de visión en ojo izquierdo”, todo ello durante casi 3 años.

Por consiguiente, la defectuosa asistencia sanitaria prestada y el error en el diagnóstico constituyen infracción de la Lex Artis Ad Hoc, vulneración que supuso para el paciente una privación de las expectativas de curación o de un mejor pronóstico de la enfermedad. En suma, una pérdida de oportunidad terapéutica, toda vez que no le fueron suministrados al menor en tiempo oportuno los tratamiento posibles, tratamientos que podrían haber minorado las graves secuelas que le produjo la enfermedad.

Hechos acaecidos que se resumen de la siguiente forma:

I. El 16 de Abril 2008 el menor, de 9 años de edad, fue remitido por su pediatra al oftalmólogo por referir visión borrosa. Acudió al Servicio de Oftalmología del Ambulatorio de Lila el 1 de Agosto 2008 refiriendo “ver doble con ambos ojos, menor visión en el ojo izquierdo y mezclar los renglones al leer”. Tras la exploración, la oftalmóloga dijo que todo estaba bien y que se empeñaba en no leer porque quería gafas, citándole el 1 de Abril 2009. Ese día únicamente le detectó “un mínimo de 0, 5 de miopía en el ojo izquierdo y le puso gafas durante 3 meses”.

En la nueva consulta el 29 de Julio de 2009 el niño siguió quejándose de disminución de la visión del ojo izquierdo, pero la oftalmóloga insistió en que no quería colaborar y que todo estaba bien (incluido el fondo de ojo).

II. A mediados del año 2010, sus padres observaron que desviaba el ojo izquierdo. La oftalmóloga lo etiquetó de ojo vago, aunque dada la preocupación de los padres, les derivó al Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), donde fue atendido el 16 de Diciembre 2010 y diagnosticado de estrabismo divergente de ojo izquierdo. El 21 de Enero 2011 un estudio neurofisiológico mostró compromiso axonal del II par izquierdo, quedando pendiente de realizar campo visual.

El 1 de Febrero 2011 los padres acudieron al Instituto Oftalmológico Fernández-Vega en Oviedo donde le realizaron un campo visual que mostró una hemianopsia bitemporal, aconsejando estudio neurológico completo con Scanner y/o resonancia magnética prestando mayor atención a la silla turna”. Fue atendido ese mismo día en el Servicio de Urgencias de Pediatría del HUCA donde se le solicitó una RNM de silla turca con carácter preferente.

Ingresó el 8 de Febrero 2011 en el Servicio de Pediatría del HUCA para completar estudios de pérdida de agudeza visual de varios años de evolución (3-4 años) y tras realizar los mismos, fue diagnosticado de “Craneofaringioma en región selar”. El 23 de Febrero 2011 reingresó y el día siguiente se le practicó una craneotomía fronto-orbitaria izquierda y exéresis de la tumoración. El 28 de Abril 2011 fue tratado con Radiocirugía con Gamma de Knife sobre el resto del craneofaringioma en la Clínica Ruber de Madrid.

Desde entonces sigue revisiones en el HUCA. Además, el 15 de Noviembre 2011, se le realizó nuevo campo visual en el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega persistiendo hemianopsia temporal en ojo derecho y anulación completa del campo visual izquierdo. Desde la cirugía, sigue tratamiento hormonal sustitutorio y revisiones por el Servicio de Endocrinología, al menos bimensuales, en relación con un panhipopituitarismo.

Del relato de los hecho se aprecia un claro caso de retraso en el diagnóstico que conlleva como consecuencia una serie de secuelas irreversibles, concretamente: secuelas endocrinológicas (panhipopituitarismo) y oftalmológicas (pérdida de visión del ojo izquierdo y estrabismo divergente que ha precisado corrección quirúrgica).

Peses a las dificultades que pueda conllevar la correcta interpretación de los síntomas oftalmológicos referidos por un niño de más de ocho años, el menor fue atendido hasta cuatro ocasiones durante más de 2 años por la oftalmóloga del Ambulatorio La Lila en Oviedo sin que se estableciera algún juicio diagnóstico, se completaran estudios o se remitiera al paciente a un centro especializado para realizar los mismos, pese a que el paciente manifiesta de forma reiterada y persistente una pérdida de visión en el ojo izquierdo. La sospecha diagnóstica de la patología tumoral del paciente no se estableció hasta 2 años y 10 meses después de la primera consulta médica, y ello tras consultar en un centro privado por iniciativa de los padres del paciente.

La literatura médica acerca de la valoración oftalmológica en niños recoge que, ante mala colaboración o dificultades en el examen, debería remitirse al paciente a un oftalmólogo pediátrico o a un especialista suficientemente entrenado, lo que no sucedió en este caso hasta casi 3 años después de manifestar el primer síntoma.

Estimada la reclamación previa presentada, el Consejo Consultivo del Principado de Asturias valoró la indemnización en 181.865 euros. Impugnando dicha Resolución expresa se presentó Recurso Contencioso-Administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia del Principado de Asturias, estimándose e incrementando la indemnización en ella reconocida por importe de 49.115,19 euros.