El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha estimado el recurso contencioso-administrativo por el que se condena a la Comunidad de Madrid a pagar una indemnización por el fallecimiento de un hombre, a consecuencia de un shock séptico provocado por complicaciones de una intervención previa de cistectomía con derivación urinaria, la cual fue efectuada en el Centro Hospitalario Fundación Hospital Alcorcón.

El fallecido fue intervenido el 29 de abril de 2008 en el Centro Hospitalario Fundación Hospital Alcorcón de cistectomía radical con derivación urinaria.

A partir del día 1 de mayo el fallecido comenzó a padecer fiebre y distensión abdominal. A pesar de que mostraba ruidos intestinales anormales, se acordó que fuera tratado con un tratamiento conservador. El 11 de mayo, el fallecido no mostraba signos de mejora y continuaba padeciendo fiebre, por lo que se acordó que fue reintervenido el día 14 del mismo mes.

Tras la intervención no sólo no mostró mejoría, sino que continuó padeciendo fiebre y comenzó a presentar un estado excesivamente somnoliento. El día 20 de mayo, el fallecido, que ya mostraba mal estado general y aspecto séptico, entró en parada cardio-respiratoria de la cual no pudo ser reanimado, causándose su fallecimiento.

El Tribunal ha considerado que, a pesar de que el día 1 de mayo el paciente empezó a tener fiebre y su abdomen presentaba un comportamiento patológico desde el día 3, no le fue realizado un TAC hasta el día 8, y se esperó hasta el día 14 para reintervenirle. En este sentido, la sintomatología que presentaba el paciente no fue tenida en cuenta, aun cuando la oclusión intestinal que padecía, se sospechaba desde el día 3 y estaba más que confirmada desde el día en el que le fue realizado el TAC.

En este sentido, el Tribunal ha considerado que si bien es cierto que una actitud expectante puede ser una medida prudente, en el presente caso la situación no fue manejada con diligencia, ya que las complicaciones que mostró el fallecido no son infrecuentes en las cirugía abdominales. Por ello, se aprecia una clara relación de causalidad entre el fallecimiento y la actuación médica, siendo esta vulneradora de la lex artis ad hoc, concurriendo así la responsabilidad patrimonial de la administración.