El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha condenado al Servicio Valenciano de Salud a indemnizar a la familia de una paciente menor de edad, por no realizar pruebas para comprobar el estado del feto ante los indicios de sufrimiento fetal, ni informar a la madre de la posibilidad de cesárea, utilizando fórceps y ventosa durante el parto, todo lo cual le produjo lesiones permanentes (tetraplejia), además de necesitar ayuda de tercera persona para realizar los actos más elementales de su vida.

Entendiendo dicho Tribunal que en el presente caso se produjo un daño desproporcionado, al no poder explicarse cómo es posible que no se realizase ninguna prueba para comprobar el estado del feto ante los indicios de sufrimiento fetal, ni se informe a la madre de la posibilidad de cesárea y se utilice fórceps y ventosa, “resultan datos relevantes y definitivos obrantes “:

En el expediente administrativo que la Sra. Riquelme, al ingresar en el Hospital General de Elda (Alicante) para dar a luz “comenzó una inducción a las 22.30 por RPM y líquido teñido” (F. 69 del exp.) .Ello es corroborado en numerosos informes, como la Hoja de Parto (F. 70) que señala, entre otros extremos: “Bolsa Rota (28-1-01 a las 21,15 horas) Líquido: Teñido, Inicio del parto: Inducción… por: Liq. Teñido”.

Resulta, así mismo que el parto fue distócico; que duró 7 horas 25 minutos; que la expulsión duró 55 minutos; y que tras aplicar fórceps y ventosa la recién nacida presentaba APGAR 0-1, con circular de cordón, precisando de reanimación. Consta así mismo, que la niña nació pálida, impregnada de meconio, sin latido cardíaco, hipotónica y sin respuesta a estímulos, no realizando ningún movimiento respiratorio, por lo que, tras ligadura de cordón se procedió a intubación nasotraqueal y aspiración traqueal, masaje cardíaco externo y ventilación con ambu y Fi02 100%, recuperando la frecuencia cardíaca a los 2 minutos y a los 10 la respiración –irregular-, sin realizar movimientos y sin responder a estímulos por lo que se trasladó –intubada y ventilada- a Neonatología.

Barajando dichos datos –y otros más que se relacionan- el informe emitido por el Médico Inspector de Servicios Sanitarios en 26-12-02 (F. 422 y ss.) concluye como “primera causa de la enfermedad” lo siguiente:

<< Nos encontramos con el diagnóstico de “sufrimiento fetal agudo intraparto” debido probablemente a una hipoxia consecuencia del funcionamiento normal o anormal del servicio público sanitario –sin que haya podido apreciarse la existencia de fuerza mayor-; y, por último, es innegable la existencia de una relación de causa a efecto entre la actividad administrativa a la que se achaca el daño y el resultado lesivo, es decir entre la asistencia sanitaria prestada y el daño efectivo causado, individualizado y evaluable económicamente.>>

Hechos acaecidos que se resumen de la siguiente forma:

1º.- La informada presenta una parálisis cerebral (tetraplejia espástica) y contracturas musculares generales asociadas. Retraso madurativo severo global del desarrollo. Microcefalia severa. Endotropía de ojo izquierdo. Epilepsia bajo control farmacológico.

2º.- Por la patología que presenta va a precisar controles y seguimiento médicos.

3º.- Que va a precisar durante toda su vida, en mayor o menor grado, una supervisión y ayuda continuadas de una tercera persona para realizar las actividades básicas de la vida diaria.

Es claro, pues, que la menor, además de las lesiones permanentes (tetraplejia) que sufre, se encuentra en situación de gran invalidez por precisar ayuda de tercera persona para realizar los actos más elementales de su vida, dado el carácter de aquellas.