El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de Sevilla ha estimado el recurso presentado por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre de la familia de un paciente que falleció por no serle detectada a tiempo la peritonitis bacteriana que sufría.

El fallecido había sido diagnosticado en el año 2002 de cirrosis hepática avanzada de etiología alcohólica, y le había sido detectada mediante una ecografía una lesión que podría ser un hepatocarcinoma.

En la madrugada del día 3 de junio de 2003, acudió al Servicio de Urgencias del Hospital de Baza por presentar un fuerte dolor abdominal. Tras la exploración inicial se diagnosticó abdominalgia y se le prescribió Toradol y Buscapina. Horas más tarde, acudió de nuevo por presentar fiebre alta, y en esta ocasión se le prescribió Metamizol.

El día 6 de junio acudió de nuevo a urgencias con los mismos síntomas agravados, pero los médicos mantienen el diagnóstico inicial de abdominalgia y se le receta Nolotil.

El 9 de junio de 2003 su médico de cabecera le remite al Servicio de Cuidados Críticos y Urgencias, por presentar un dolor abdominal muy fuerte y signos de ascitis (presencia de líquido seroso en la cavidad peritoneal), lo que es diagnosticado como peritonitis bacteriana.

Se le prescribe tratamiento antibiótico con Cefotaxima, pero la enfermedad cursa de modo desfavorable con desarrollo de insuficiencia renal aguda, hipotensión y estado crítico, por lo que el paciente termina falleciendo a las 8’30 horas del día 10 de junio de 2003.

El Juez ha dictaminado que hubo una actuación incorrecta por parte de los facultativos que atendieron al paciente en los momentos iniciales ya que, según informe de la Real Academia de Medicina, la peritonitis espontánea es una complicación característica de los pacientes cirróticos con ascitis, cuyos signos son la fiebre y el dolor abdominal que suele aumentar a la presión. En el primer ingreso del día 3 el paciente no presentaba fiebre, pero sí en el segundo del mismo día, lo que debería de haber hecho sospechar la existencia de este diagnóstico. Además, la RAMC dice que el tratamiento debe ser prescrito lo más precozmente posible, puesto que si el facultativo espera a ver más síntomas, es posible que la infección esté demasiado avanzada para su tratamiento con antibióticos.

Por otro lado, en cuanto a la falta de pruebas diagnósticas, la Sala ha concluido, en base a los informes médicos, que dados los antecedentes del paciente y los síntomas que presentaba procedía que se hubieran realizado al menos una ecografía o una analítica, lo que no consta que se realizara.

El Juez ha condenado a la Administración al pago de una indemnización de 18.000 euros a la viuda y 6.000 a cada hijo.