El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha estimado el recurso presentado por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre de los padres de una niña que sufre una minusvalía reconocida del 54% por no practicar una cesárea cuando el ginecólogo que atendía el parto de la madre lo había recomendado días antes.

En enero de 2001 y próxima a la fecha del parto, la madre del bebé afectado acudió a su ginecólogo quien observó que el feto se presentaba de nalgas por lo que remitió a la embarazada al Hospital 12 de octubre por si se debía practicar una cesárea.

El 22 de enero de 2001 la paciente acudió al mencionado Hospital, en cuyo servicio de urgencias no consideraron necesaria la práctica de una cesárea, optando por dejar evolucionar el parto por vía vaginal.

Notando la proximidad del parto, la paciente volvió el 23 de enero de 2001 al servicio de urgencias del Hospital 12 de octubre, donde fue ingresada por estar de parto.

Durante el parto se produjeron una cadena de incidencias que llevaron a la situación actual del bebé: el periodo de dilatación no fue tan rápido como el habitual en un parto vaginal, hubo fiebre materna, y durante el periodo expulsivo se produjo una complicación denominada retención de cabeza última, para lo que se precisaron maniobras obstétricas y la aplicación de fórceps lo que motivó la producción de lesiones neurológicas muy graves a la niña.

Como consecuencia de la retención de la cabeza se produjo un episodio de hipoxia (falta de oxígeno) y acidosis fetal, por lo que la niña precisó reanimación neonatal intensiva.

Como consecuencia de las lesiones provocadas a la niña, la Comunidad de Madrid le ha reconocido una minusvalía del 54%.

Habiendo estudiado detenidamente las pruebas que disponía el Tribunal, éste ha llegado a la conclusión de que hubo una actuación negligente durante el parto, ya que se debió realizar una ecografía antes de iniciarse la expulsión del feto para asegurarse de que la posición de la cabeza era la adecuada para proceder a un parto por vía vaginal, así como también hubo de tenerse en cuenta la concurrencia de distintas incidencias en un mismo parto, lo que reclamaba acudir a un parto por cesárea por el grave riesgo que un parto vaginal conlleva con las circunstancias descritas.

Además, la Sala ha matizado que si bien es cierto que tanto un parto por cesárea como un parto por la vía vaginal conllevan riesgos, la realización de una cesárea hubiera disminuido estos riesgos considerablemente.

Por todo ello, el Tribunal ha condenado a la Administración sanitaria al pago de una indemnización de 120.000 euros a la niña, y de 30.000 euros a cada uno de los padres.