El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid ha estimado en su totalidad la demanda presentada por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre de una paciente que actualmente presenta una encefalopatía difusa postisquémica a causa de la aplicación de una ampolla intravenosa de Nolotil, a pesar de ser alérgica a este medicamento.

La paciente, de 69 años de edad, presentaba como antecedentes personales bronquiectasias en segmento 6º del lóbulo inferior izquierdo y lesión residual apical; extrasístoles supraventriculares y ventriculares en electrocardiogramas desde 1997; sigmoidectomía por adenocarcinoma moderadamente diferenciado el 12 de mayo de 2000; eventrorrafia con malla el 26 de junio de 2001; alérgica al Codiprot (Codeína más Fenitoloxamina); y episodio alérgico a metamizol (Nolotil) ocurrido 15 días antes de los hechos que llevaron a la situación actual de la paciente.

En la documentación de “valoración de enfermería” de fecha 3 de junio de 2002, en el apartado “Recogida de Datos” podía leerse claramente que la paciente era alérgica al Nolotil.

El 12 de junio de 2002, la paciente se sometió a una nueva intervención de eventrorrafia de la incisión quirúrgica, en el Hospital Puerta de Hierro. Sin embargo, en el curso de la intervención, la paciente presentó un episodio de Fibrilación Auricular con escasa repercusión hemodinámica y que revirtió con el tratamiento (Verapamilo y Digoxina).

Aproximadamente una hora después de este episodio, y coincidiendo con la administración de una ampolla intravenosa de Nolotil, se produjo un nuevo episodio de taquicardia sinusal y rash cutáneo generalizado, con ensanchamiento progresivo del QRS y desaparición del pulso arterial, siendo el diagnóstico de presunción de shock anafiláctico severo por la administración intravenosa de Nolotil. Se iniciaron medidas de reanimación con masaje cardíaco, catecolaminas e infusión de coloides y cristaloides. La paciente quedó ingresada en la Unidad de Reanimación hasta el 10 de julio.

Durante este tiempo, precisó transfusión de dos unidades de concentrado de hematíes, nutrición parenteral, administración de amiodarona para tratamiento de fibrilación auricular y tratamiento antibiótico por neumonía en lóbulo inferior derecho.

Como consecuencia de lo anterior, la paciente presenta actualmente una encefalopatía difusa postisquémica que evolucionó hasta la situación de alta con desorientación y defectos cognitivos.

Para la solución del caso, la Sala se ha basado en los informes médicos aportados por las distintas partes, sin embargo, se ha encontrado con unos informes periciales con unas argumentaciones que a su juicio eran sesgadas, lo cual indicaba un claro deseo de exculpar de todo a quienes les propusieron en el cargo y que están cercanas a una responsabilidad penal, según ha dicho el Tribunal.

A pesar de esta situación, la Sala ha decidido estimar el recurso presentado, por cuanto, a pesar de indicarse en los informes periciales que la supuesta relación de casualidad no había quedado acreditada al no establecer que lo que padecía la enferma fuera una reacción alérgica medicamentosa, sí que se indica que “aproximadamente una hora después de este episodio, y coincidiendo con la administración de una ampolla intravenosa de Nolotil, se produjo un nuevo episodio de taquicardia, con ensanchamiento progresivo del QRS y desaparición del pulso arterial”,

Entre las distintas afirmaciones de los informes periciales, la más destacable indica que “en cuanto a la posible alergia al Nolotil, ésta no aparece reflejada en la historia clínica, tampoco en el informe de anestesia, aunque sí en la valoración de enfermería”, a lo cual el Tribunal ha contestado que no se debe olvidar que la recogida de datos en enfermería debe servir para algo y no para rellenar una hoja a guardar en un expediente, sin trascendencia alguna. Además, la Inspección Médica, correctamente, ha resaltado la existencia de ese documento.

De forma indudable, la Sala ha concluido que es cierto que el accidente se produjo de forma fortuita, pero causado porque los servicios médicos no actuaron de acuerdo a las normas de la Lex Artis, ya que en este caso debían de haber tenido en cuenta los datos recogidos en la hoja de enfermería que acompañaba a la historia clínica de la paciente.

La Comunidad de Madrid le ha otorgado a la paciente una minusavlía del 75% por lo que ha sido representada por su hermana durante el procedimiento. De esta manera, y teniendo en cuenta el síndrome demencial que padece, los daños morales complementarios como consecuencia de que la secuela excede de 75 puntos, la gran invalidez que le ha sido declarada, y la necesidad de adecuación de la vivienda, el Tribunal ha condenado a la Administración al pago de una indemnización de 682.282 euros a la paciente. Una parte de esta indemnización irá destinada a su hermana, como familiar con alteración de la vida por la convivencia con la paciente.