El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha estimado el recurso contencioso-administrativo formulado por los daños y perjuicios sufridos por una paciente de 58 años, por la deficiente asistencia sanitaria prestada por el Servicio Madrileño de Salud en el Centro de Salud de Canillejas, al producirse un retraso en el diagnóstico y tratamiento de un infarto agudo de miocardio.

La paciente acudió, el día 9 de septiembre de 2010, al Centro de Salud de Canillejas aquejada de molestia en la parte superior del vientre tras haber devuelto. Tras haber sido diagnosticada de epigastralgia, la paciente fue citada para el día siguiente para una nueva valoración. En dicha fecha fue derivada al Hospital Universitario Ramón y Cajal y quedó ingresada en la Unidad Coronaria del Servicio de Cardiología.

Durante su ingreso en la citada unidad, a la paciente le fue diagnosticado síndrome coronario agudo, por lo que le fue realizada una angioplastia urgente.
La paciente padece en la actualidad secuelas invalidantes por las que le ha sido concedida un grado de minusvalía del 39%.

El Tribunal ha considerado que existe mala praxis médica por cuanto concurre un nexo causal directo entre las secuelas que le han quedado a la paciente y el incorrecto funcionamiento de los servicios públicos sanitarios. En este sentido, el Tribunal ha estimado la existencia de un diagnóstico retardado por cuanto, a la vista de los síntomas que presentaba la paciente en el momento de ser atendida en el Centro de Salud de Canillejas, esta debió ser derivada al Servicio de Urgencias del Hospital Ramón y Cajal, lo que podría haber minorado, cuando no evitado, las secuelas que actualmente padece