El Tribunal Supremo condena a un ginecólogo a indemnizar a una paciente suya por no extraer restos del parto a pesar de objetivarlos mediante ecografía, estar sangrando y comprobar que le había subido la tensión a 17/8, todo lo cual le produjo tres infartos cerebrales, la necesidad de extraerle el útero y ovario izquierdo, además de una minusvalía del 79%.

«Al Dr. se le imputó en la demanda no haberse percatado de
la existencia de restos placentarios y no extraerlos de forma inmediata,
dilatando ese proceso desde el día 29 de marzo al 7 de abril pese a que
después de realizarle una ecografía detectó «imagen compatible con RESTOS
placentarios»
, lo que fue determinante en la mala evolución de la paciente.«

Entendiendo dicho Tribunal que en el presente caso se produjo un daño desproporcionado, al no poder explicar el citado ginecólogo cómo es posible que una paciente que tiene un parto sin complicaciones ni patologías previas presente tres infartos cerebrales, histerectomía y anexectomía izquierda, todo ello en “una aproximación temporal indudable entre un hecho y otro por lo que el resultado sólo se explica atendiendo a este proceso”:

«Pues bien, el daño se produce en el curso de una relación que se inicia
a partir del parto y concluye con los infartos cerebrales, todo ello en una
aproximación temporal indudable entre un hecho y otro, por lo que el resultado
sólo se explica atendiendo a este proceso. La paciente dio a luz sin problemas
el día 23 de marzo del año 2006, y tuvo unas complicaciones posteriores de
las que tiene conocimiento el médico que le atendió, entre otras una
hemorragia irregular. Hay pues una evidente aproximación temporal casual
entre este hecho inicial y las complicaciones que surgieron a continuación y
que determinaron que se le practicara el día 7 de abril un legrado para la
evacuación incompleta de productos de la concepción, de la naturaleza que
fueran, y, dado que la situación clínica se complicó, una histerectomía con
anexectomía izquierda por sangrado de ovario, con el resultado de tres
infartos cerebrales que le han dejado secuelas motoras y una minusvalía del
79%
denominado lex artis ad hoc. Y es evidente que no se ha producido por parte
del demandado una explicación o una justificación que excluya la apreciación
de negligencia por falta de atención tras el parto a los problemas que
presentaba la paciente, salvo una genérica invocación a sucesos que ocurren
todos los días a causa de la hipertensión y por el que fallecen miles de
personas. No hay una explicación que excluya la imputación de los daños que
se han generado en la esfera de acción del demandado, no en la de la
paciente, de los que habitualmente no se producen sino por razón de una
conducta negligente: ni la ofrece el demandado ni tampoco la da la sentencia,
de cuya lectura no es posible conocer la causa, ni si quiera aproximada, por la
que tras un parto sin complicaciones surgieron problemas tan graves para la
salud de una persona que no presentaba ninguna patología previa.«

Hechos acaecidos que se resumen de la siguiente forma:

«Tras ser atendida por dicho Dr. durante su embarazo, que se
desarrolló sin incidencias, y tras soltar el tapón mucoso, el día 23 de marzo de
2006, fue remitida al Hospital de la Milagrosa de Madrid donde fue atendida
por el Dr. Núñez, que fue quien le asistió al parto. Tras una estancia de tres
días en el hospital, se le recetó, entre otros medicamentos, methergin. Como
seguía sangrando acudió el día 29 a la consulta del doctor Solano, quien le
retiró el referido medicamento al comprobar que tenía la tensión alta (17/8) y le
practicó una ecografía donde apareció «una imagen compatible con restos»
placentarios, citándola para el día 5 de abril para ver si había expulsado los
mismos. Entre tanto, la actora, acudió el día 2 por la mañana al Ambulatorio de
Azuqueca de Henares
al padecer fuertes dolores de cabeza.

El día 5 fue nuevamente atendida por el doctor Solano quien le hizo
una ecografía donde comprobó que persistían los restos placentarios y la
emplazó para practicarle un legrado el día 7 en el Hospital Universitario de
Alcalá de Henares
, siendo dada de alta la mañana del día 8, una vez que se
había conseguido estabilizar la tensión a 130/80, Por la tarde, tras notar
sensación de mareo y pérdida de fuerza en brazo y pierna izquierda, acudió a
los Servicios de Urgencia del mismo Hospital Universitario donde, tras
comprobar que tenía la tensión alta, que presentaba anemia y que seguía
sangrando, le practicaron una histerectomía subtotal así como una
anexectomía izquierda por sangrado de ovario. Tras realizarle una resonancia
magnética cerebral se diagnosticó que había sufrido un infarto agudo cortico-
subcotical en territorio frontera de la arteria cerebral anterior y media derecha,
posiblemente de origen embólico.

Como consecuencia de las lesiones, con fecha 15 de diciembre de
2006, se le reconoció por la Seguridad Social una incapacidad permanente en
grado de absoluta para todo trabajo. El día 14 de junio de 2007, la Junta de
Castilla La Mancha le reconoció una minusvalía del 79%, física (monoparesia
del miembro inferior izquierdo, limitación funcional del miembro superior
derecho, enfermedad del aparato genitourinario) y psíquica (trastorno de
afectividad)«