El Juzgado de Primera Instancia número 9 de Madrid estima la demanda presentada por la Asesoría Jurídica de AVINESA, condenando a un cirujano por las cicatrices y secuelas a una paciente que acudió a él para mejorar su aspecto tras haber sido sometida a una cesárea.

La paciente se sometió a abdominoplastia y liposucción el 19 de mayo de 2000 en el Hospital de día Pio XII, lo que le supuso un coste de 300.000 pesetas en concepto de honorarios al cirujano y 500.000 pesetas por la intervención en el hospital.

Para ello, firmó un consentimiento informado el mismo día de la intervención, en el que se indicaba el procedimiento y los efectos y riesgos de la misma, así como complicaciones y alternativas al tratamiento quirúrgico.

Sin embargo, los efectos de la intervención no fueron los deseados por la paciente, ya que tras la misma la paciente presentaba una cicatriz longitudinal transversa abdominal de 27 cm, umbilicada en su parte central y con una anchura de 2 cm, discretamente hipopigmentada. Asimismo, a nivel lateral se palpaba un bulto compatible con granuloma, que posteriormente fue intervenido en la Seguridad Social.

Según el perito interviniente en el proceso, las dimensiones de la cicatriz son las normales en una abdominoplastia, pero que la cicatriz es umbilicada en el tercio central de su longitud lo que menoscaba estéticamente, siendo incluso mayor que la cicatriz de cesárea que presentaba la paciente antes de la intervención. Además, este perito señala que las proporciones-distancias respecto del ombligo no son las normales, sin bien estas consecuencias de la cirugía pueden ser advertidas y acordadas antes de la operación a fin de que las variaciones sean bien toleradas por la paciente.

En cuanto al granuloma, el perito señala que es una complicación postquirúrgica que puede darse de forma frecuente y en cierta forma inevitable, pudiendo ser originado por cualquier resto de sutura o cuerpo extraño.

Sin embargo, también señala que no consta en el expediente ningún documento escrito que señale la naturaleza y procedimientos propuestos, así como tampoco sobre resultados, ni sobre prácticas alternativas al procedimiento, ni complicaciones frecuentes, así como tampoco se hace referencia a la aparición del granuloma.

En cuanto a las expectativas de la paciente en la intervención, ha quedado aclarado durante el proceso que no han sido cumplidas, siendo las secuelas incluso peores que las sufría la afectada antes de la operación a causa de una cesárea.

De esta manera, el Tribunal ha condenado al cirujano al pago de una indemnización de 41.801 euros a la paciente afectada.