El Tribunal Superior de Justicia de Castilla León estima el recurso presentado por la Asesoría Jurídica de AVINESA, por el cual se denunciaba un error en la interpretación de unas pruebas médicas que llevó al fallecimiento de una paciente.

En marzo de 2002 la paciente acudió al Hospital del Bierzo, su hospital de referencia, con un pico de fiebre. Ante esta situación, y dado que la paciente tenía colocada una válvula cardiaca desde hacía más de un año, se realizaron tres hemocultivos cuyos resultados fueron interpretados como negativos.
Sin embargo, según el Inspector Médico que ha intervenido en el proceso, en realidad los resultados eran positivos, ya que en las tres muestras se evidenciaba crecimiento de un estafilococo epidermis oxaesensible, por lo que si se hubieran interpretado los resultados correctamente se podía haber sospechado la existencia de una endocardititis infecciosa.
Según la Sala, al interpretar los análisis erróneamente, se generó un claro perjuicio porque se negó la oportunidad de recibir una terapia acorde con su verdadera dolencia, ocasionándose un daño indemnizable.
Los ahora condenados argumentaron que se proporcionó un tratamiento antibacteriano a la paciente para hacer desaparecer la fiebre, pero esto sólo se hizo en el hospital, por lo que la paciente no recibió tratamiento para la endocardititis que es mortal si no se trata.

De esta manera, la Sala ha considerado este retraso en el tratamiento como un funcionamiento anormal del servicio, por lo que ha condenado la hospital al pago de 28.000 euros a los familiares de la fallecida.