El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha estimado el recurso presentado por la Asesoría Jurídica de AVINESA, en nombre de un paciente que persistió en los síntomas de una lesión de rodilla tras ser operado de la misma. El 7 de diciembre de 2000 el afectado acudió al servicio de urgencias del Hospital Príncipe de Asturias por presentar dolor en la rodilla derecha, siéndole practicada el 16 de enero siguiente una resonancia magnética que permitió el diagnóstico de “rotura oblicua inferior del cuerno posterior del menisco interno”. A fin de corregir esta dolencia fue remitido a un centro privado, donde se le practicó una artroscopia, pese a lo cual el día 25 acudió nuevamente al mencionado servicio de urgencias por presentar los mismos dolores, así como el 8 de enero de 2002. El 14 de enero de 2002 le fue diagnosticado en la Unidad de Rehabilitación de Ibermutuatur una condromalacia. Sometido a una nueva resonancia magnética en el Hospital Príncipe de Asturias, se confirmó la existencia de la antigua dolencia, emitiéndose el 14 de mayo un informe donde se constataba la persistencia de la lesión meniscal, así como que la nueva prueba diagnóstica no indicaba que hubiera manipulación quirúrgica de la rotura de menisco.

De los distintos informes periciales aportados en el curso del procedimiento se ha concluido que el defectuoso tratamiento sanitario en que se fundamenta el presente recurso no deriva precisamente de la falta de intervención quirúrgica, sino de la falta de un adecuado seguimiento postoperatorio que, en virtud de las pruebas con que contó la Sala, hubiera reducido el tiempo durante el cual el actor sufrió las molestias o dolores de la patología meniscal, susceptibles de corregirse mediante otra artroscopia. Aunque esta causa no es mencionada expresamente en la demanda, es posible comprenderla en la defectuosa asistencia médica a la que se imputa el estado físico actual del paciente.

Teniendo en cuenta las circunstancias relatadas, la Sala ha decidido condenar a la Administración demandada al pago de una indemnización de 6.000 euros al paciente afectado.