El Juzgado de Primera Instancia Nº 8 de Madrid estimó los argumentos del abogado de AVINESA D. Rafael Martin Bueno,  y así lo ha venido a confirmar la Audiencia Provincial de Madrid, al considerar acreditada que la actuación médica prestada por los facultativos del Hospital de Ávila fue contraria a la Lex Artis, no sólo al confundir los signos y síntomas que presentaba la paciente (dolor abdominal difuso, que se acompaña de distensión abdominal, náuseas y vómitos frecuentes con contenido intestinal) con una abdominalgia por cólico de gases, sino por no tener la prudencia de realizar una simple radiografía en bipedestación la cual era esencial y obligatoria, máxime cuando la paciente acudió de forma casi diaria a los facultativos por intensificarse el dolor.

Por consiguiente, el retraso en el diagnóstico y la situación de gravedad motivada por la obstrucción de 6 días de evolución, aunque en principio resuelta, condicionó en la paciente una situación de desorden hidroelectrolítico por deshidratación, responsable de la hipotensión y la taquicardia, además de predisponer al corazón a presentar alteraciones graves del ritmo; siendo dicho retraso en el diagnóstico de la obstrucción motivado por la evaluación desde atención primaria que en ningún momento consideró esta posibilidad.

 

Hechos acaecidos que se resumen de la siguiente forma:

I. La paciente acudió, el día 4 de noviembre 2012, al Hospital de Ávila por remisión del Centro de Salud de Piedralaves con un cuadro de dolor abdominal de cinco horas de evolución. En la anamnesis se recoge lo siguiente: “dolor abdominal localizado a nivel de epigastrio tipo pinchazo, irradiado a flencos y región lumbar bilateral, de intensidad progresiva asociada a distensión abdominal, náuseas con cinco episodios de emesis de contenido alimentario. No diarrea. No fiebre. TA 132/85”. A la paciente se le realiza análisis de sangre y orina, siendo los resultados anodinos, además de una radiografía simple de abdomen con el siguiente resultado: “abundantes gases en marco cólico”. Se le prescribe tratamiento de paracetamol, evitar comidas flatulentas y control por MAP.

 

Dada de alta ese mismo día con el diagnóstico de abdominalgia por cólico de gases, habiéndole administrado durante su estancia en el hospital “pimperán”, cuyo empleo en pacientes con obstrucción intestinal está contraindicado.

II. Al día siguiente la paciente acudió al médico de atención primaria para informarle de que los síntomas no mejorarán y que el dolor aumentaba con la ingesta, se solicita un enema a realizar el día 7 y dieta, siendo citada para el 9 de noviembre.

 

Dicho día acude al médico de familia, siendo derivada a urgencias por no mejorar. En urgencias, tras la realización de una ecografía abdominal, y posteriormente, un escáner abdominal, se diagnostica obstrucción intestinal, posiblemente secundaria a brida intestinal.

 

Pero, ante la ausencia en ese momento de signos analíticos de gravedad y de ausencia de signos radiológicos de isquemia, a pesar de llevar desde el día 3 de noviembre, se opta por instaurar un tratamiento conservador consistente en el mantenimiento de una dieta absoluta con sueroterapia y la colocación de una sonda nasogástrica para descomprimir el intestino delgado proximal a la obstrucción.

 

Sin embargo, la falta de mejoría, junto con la ausencia de restablecimiento del tránsito digestivo y la emisión a través de la sonda de gran cantidad de contenido intestinal, hace que los facultativos se planteen la cirugía como tratamiento a la obstrucción.

 

III.    El día 10 de noviembre se realizó cirugía por laparoscopia comprobándose una obstrucción intestinal, con importante distensión de asas de intestino delgado y la presencia de líquido libre, que el facultativo califica de líquido de sufrimiento (lo cual es indicativo de proceso evolucionado); siendo la causa una brida, es decir, un cordón fibroso entre los mesos del intestino delgado, a través de la cual se introduce un asa de intestino delgado que queda comprimida produciendo una obstrucción mecánica al paso del contenido intestinal, con dilatación proximal.

 

Tras la cirugía la paciente pasó a reanimación, a cargo del servicio de anestesia, siendo traslada a planta a pesar de la hipotensión, la taquicardia y, sobre todo, la oliguria. Dicha tendencia continúa en planta, dónde la evolución no es favorable y se produce un empeoramiento clínico con mayor hipotensión. La analítica destacó una leucopenia con una importante presencia de formas leucotarias jóvenes que, acompañada de la alteración significativa de la coagulación y la presencia de una acidosis, sugiere un cuadro séptico.

 

En ese momento, en lugar de avisar a la UCI e iniciar una terapia intensiva por cuadro séptico, se decide continuar el tratamiento en planta hasta que nueve horas después el cirujano de guardia acude a valorar a la paciente e indica cirugía urgente ante la situación de gravedad de la paciente.

 

IV. Según el informe de anestesia en quirófano la paciente se encontraba con hipotensión mantenida, taquicardia y, lo más grave, que durante la colocación de una vía central, justo después de la inducción anestésica, comienza una bradicardia refractaria al tratamiento, entrando en parada cardíaca.

 

Tras maniobras de resucitación y la administración de más adrenalina, sale de la parada, parece estabilizarse y continúa la operación.

 

En la UCI, nada más llegar, presenta tres paradas cardíacas y, finalmente, fallece.

 

Los análisis realizados demuestran una acidosis metabólica grave, con PH de 7,05, insuficiencia renal, alteraciones de las enzimas hepáticas sugestivas de hígado de sepsis, hiperpotasemia y hipocalcemia severa con cifras de calcio iónico corregido en función del PH de 0,53.

 

Finalmente, el forense informa como causa del fallecimiento las siguientes:

Causa inmediata: parada cariorespiratoria.

Causa intermedia: shock mixto refractario.

Causa fundamental: obstrucción intestinal.

 

Por consiguiente, el día 4 de noviembre se produjo un error y retraso diagnóstico, al no detectarse la obstrucción intestinal hasta el día 9 de noviembre, todo ello a pesar de acudir, casi de forma diaria, a los facultativos por intensificarse el cuadro. El retraso o error se debió a que no tuvieron la prudencia de realizar una simple radiografía en bipedestación, la cual era esencial y obligatoria. A mayor abundamiento, la paciente fue dada de alta sin diagnóstico, ya que los gases no pueden justificar los signos y síntomas que esta presentaba.

 

Tras presentar la correspondiente acción judicial el Juzgado estima la demanda condenando y valorando los daños y perjuicios causados en la cantidad de 194.124,21 EUROS imponiendo los intereses de mora del artículo 20 de la LCS desde la fecha del siniestro (fallecimiento: 11/11/2011).