El Juzgado de Primera Instancia Nº 16 de Madrid estimó, íntegramente, los argumentos del abogado de AVINESA,  D. Rafael Martin Bueno,  al considerar acreditada que la actuación médica prestada por los facultativos del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva fue contraria a la Lex Artis, toda vez trasser intervenida de una simple apendicitis presentó un postoperatorio con dolor abdominal, fiebre, vómitos en posos de café, …; a pesar de lo cual no le realizaron prueba alguna tendente a descartar una posible complicación de la cirugía realizada, falleciendo, finalmente, de un shock séptico consecuencia de una peritonitis. Daño previsible y evitable.

Hechos acaecidos que se suceden de la siguiente forma:

I. La menor, de ocho años de edad, acudió a urgencias del Hospital Manuel Louis por un dolor abdominal, acompañada de su madre. Ante la presencia de febrícula y dolor a la palpación abdominal en la fosa ilíaca derecha y signos de irritación peritoneal, la menor fue derivada al servicio de urgencias del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva por una sospecha de apendicitis.

 

En el servicio de urgencias del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, la analítica practicada puso de manifiesto una fórmula leucocitaria que sugería infección, acreditando un aumento de leucocitos.

 

La menor fue ingresada entonces en el Servicio de Pediatría del Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva y, ante el examen y la valoración por el especialista en cirugía general y aparato digestivo que se encontraba de guardia en la Unidad de Cirugía fue diagnosticada   apendicitis aguda, siendo recomendable la realización de una apendicetomía que fue desarrollada sin incidencias.

 

Salvo el hecho, no acreditado, a la vista de las pruebas practicadas, de que, previamente o durante el acto quirúrgico no se instaurara la antibioterapia profiláctica.

 

II. Durante los tres días siguientes la menor estuvo ingresada en planta de pediatría bajo los cuidados del personal de planta y bajo el control directo de los cirujanos de guardia.

 

Quienes, incluso con los síntomas de fiebre y el dolor abdominal que presentó la menor a pesar de los analgésicos, no acordaron en ningún momento la práctica de pruebas complementarias, ni hemocultivos ni analíticas, ni estudios radiológicos, ni tratamiento antibiótico alguno, simplemente se realizó una consulta al servicio de pediatría que se encontraba de guardia, pues dada la presencia de vómitos y diarrea se sospechó de una posible gastroenteritis.

 

La pediatra de guardia tampoco acordó la práctica de pruebas complementarias, ni hemocultivos, ni analíticas, ni estudios radiológicos, ni pautó antibiótico alguno, no cuestionando las sospechas de una posible gastroenteritis expuesta por el cirujano, por entender que la menor estaba bajo el control de la Unidad de Cirugía, a quién le correspondía hacer el diagnóstico.

 

III. Al tercer día de ingreso, los facultativos de guardia (cirujano y pediatría), avisados por el servicio de enfermería, exploran a la menor observando palidez intensa de piel, abdomen distendido, no palpable, ausencia de ruidos hiroaéreos y frialdad en las extremidades.

 

Es en este momento cuando los citados facultativos solicitan de forma urgente un hemograma, una bioquímica, una ecografía abdominal y sangre para transfusión.

 

Ante el mal estado general de la menor, taquicardia e hipotensión es trasladada a la Unidad de Cuidados Intensivos. La analítica de sangre confirma una diminución del número de leucocitos con desviación izquierda muy importante y presencia de granulaciones tóxicas. En la ecografía se visualiza abundante cantidad de líquido libre intraperitoneal y se le diagnostica una peritonitis supurativa difusa con gran cantidad de líquido libre.

 

La menor fue trasladada a quirófano para la realización de una intervención urgente y durante la misma realiza un vómito con importante cantidad de material fecaloideo, seguido de una parada cardiorespiratoria. La reanimación se produce sin éxito, produciéndose el fallecimiento de la menor.

 

En definitiva, quedó acreditado que los facultativos no aplicaron a la paciente algunas prácticas recomendadas que hubiesen dado más chance de alcanzar un diagnóstico precoz y evitar el empeoramiento de su dolencia, pasando por alto que podría sufrir una complicación postoperatoria u otro proceso infecciosos, en tanto no se practicaron pruebas complementarias indicadas pese al empeoramiento paulatino de su estado de salud y pese a la sintomatología que presentaba, que hubiere permitido iniciar un tratamiento antibiótico, más o menos agresivo, y sólo le prescribieron medicamentos para la fiebre y el dolor, sin buscar la causa de los mismos.

 

Si los facultativos hubieran completado la ruta del diagnóstico que le exige su lex artis y que les exigían las circunstancias concretas de la paciente, del tiempo y del lugar ya descritas, cumpliendo con una buena praxis, aquellas actuaciones se habrían anticipado lo suficiente para evitar, probablemente, el proceso infeccioso del que derivó el resultado final.

 

Tras presentar la correspondiente acción judicial el Juzgado estima, íntegramente, la demanda por considerar que la negligencia médica viene determinada por un error en el diagnóstico y por una desviación del protocolo a seguir constituyendo ello una mala praxis o infracción de la lex artis que debe motivar la demanda por el total del importe reclamado, que asciende a 200.000 euros más los intereses legales del art. 20 LCS desde la fecha del siniestro (fallecimiento: 27 de diciembre de 2005).