El Juzgado Contencioso-Administrativo de Toledo estimó los argumentos del abogado de AVINESA,  D. Rafael Martin Bueno, al considerar acreditado que la asistencia sanitaria prestada en el Hospital Universitario de Guadalajara, tras sufrir un accidente agrícola fue contraria a la Lex Artis. Toda vez que, no sólo, existió un retraso injustificado al realizar la revisión quirúrgica pasados cerca de catorce días, demasiado tiempo para heridas musculares altamente contaminadas que requieren atención quirúrgica desde el principio por la gran destrucción tisular, procediéndose a la amputación del miembro inferior izquierdo; sino que dicho retaso y el hecho de que no se tomaran las medidas adecuadas para atajar debidamente la infección influyó en la propagación y extensión de la infección y la necrosis que sufrió en la extremidad inferior izquierda, produciéndose el fallecimiento del paciente.

Hechos acaecidos que se suceden de la siguiente forma:

I. El paciente fue trasladado en UVI móvil al Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Guadalajara tras haber sufrido un accidente laboral mientras trabajaba con una “mula mecánica”, comprobándose herida inciso-contusa en muslo y gemelo interno con presencia de cuerpo extraño en ambas heridas.

Tras valoración inicial, se decidió cirugía urgente, procediéndose a extracción de cuerpo extraño. Finalizada la intervención el Dr. comunicó que el daño producido era únicamente muscular sin lesión vascular ni nerviosa, siendo ingresado el paciente en planta de Traumatología.

II. Al cabo de 3 días, presentando el paciente fuertes dolores y fiebre sin que ningún médico le visitara, el colgajo cutáneo mostró signos locales de sufrimiento venoso con aspecto congestivo, apareciendo una placa de necrosis en borde anterior y superior de la herida quirúrgica que fue progresando.

Motivo por el cual se procedió, once días después del ingreso, a desbridamiento cutáneo local y programándose desbridamiento dermocutáneo tipo Friedrich hasta encontrar tejido sano.

En los días posteriores, el paciente siguió presentando episodios febriles con importantes dolores, decidiéndose proceder a la colocación de una bomba epidural PCA con el fin de controlar el dolor catorce días después del ingreso.

III. A los dieciocho días después del ingreso, se objetivó importante necrosis muscular del compartimiento antero-medial del muslo con afectación vascular y signos de infección sinovial con trombosis de la vena safena decidiéndose amputación del miembro inferior izquierdo a nivel de tercio proximal de fémur urgente.

Tras la intervención, el paciente sufrió ictus isquémico subagudo en ganglios basales derechos, iniciando rehabilitación y alimentación por sonda nasogástrica.

IV. A los 27 días del ingreso el paciente siguió presentando fiebre alta, hemiparesia de miembro de superior izquierdo y facial izquierda, siendo ingresado en la planta de traumatología con signos de infección localizada en el muñón femoral y una necrosis del 100% de los bordes de la herida y del tejido celular subcutáneo.

Tras la realización de un amplio Fiedrich con extirpación del tejido necrótico y limpieza de la zona, dejaron múltiples drenajes y el muñón abierto, siendo ingresado de nuevo el paciente en la UCI.

V. En los días posteriores, se comprobó la progresión de la necrosis llevándose a cabo desarticulación del miembro, realizando además los urólogos resección de la zona escrotal necrosada y desbridamiento de esfacelos. Se continuó realizando desbridamiento con retirada de las zonas necróticas, grasa licuada y desbridamiento de los bordes.

Sin embargo, el paciente presentó un empeoramiento brusco con la nueva aparición de hifas y presencia de necrosis subcutánea en región de pala iliaca y borde externo que evolucionó de manera desfavorable. El intensivista comunicó a la familia que no se podía realizar ningún tratamiento médico efectivo, falleciendo el paciente como consecuencia de un fallo multiorgánico secundario a una sepsis grave por una infección en su extremidad inferior izquierda.

Tras presentar la correspondiente acción judicial el Juzgado estima y condena a Zurich, aseguradora del SESCAM, al pago de la cantidad de 67.808,90 euros más los correspondientes intereses legales calculados desde la fecha de formulación de la reclamación de la responsabilidad patrimonial.